En esta sexta reflexión, abordaremos varios retos que su grupo de nacidos-de-nuevo podría enfrentar en relación con el tema del bautismo; algunas ideas u orientaciones provenientes de experiencias pasadas o participaciones con determinados grupos religiosos. También ofreceremos algunas sugerencias y perspectivas sobre el bautismo y su relación con el discipulado.
¡Que Dios les dé guía y sabiduría al aplicar estos principios bíblicos en su excelente trabajo de ser de bendición eterna para los demás! Que Dios los bendiga, queridos amigos y hermanos, dondequiera que estén: ¡ÁNIMO!!!
==========================================================================(Tomado de Edifiquemos Sobre Cimientos Firmes — ETAPAS 2 y 3, páginas 39-42)
El significado y el propósito del testimonio
Hay grupos religiosos que confunden profundamente a la gente a través de varias contradicciones. Por un lado, les enseñan que la salvación se adquiere exclusivamente por medio de la fe, mientras que, por el otro lado, les enseñan que tienen que ser bautizados para que sus pecados les sean verdaderamente perdonados. Sus miembros piensan que, aunque uno ponga toda su confianza en el Señor, no es verdaderamente salvo, sino hasta que la persona sea bautizada. Hemos visitado algunos pueblos donde creen que cuando alguien está siendo bautizado en el río, nadie debe estar en la corriente río abajo. Creen que el agua está llevándose los pecados de la persona que se está bautizando y si alguien está en el agua río abajo, podría contaminarse.
El significado y el propósito del bautismo es simplemente dar testimonio de la decisión que uno ha tomado de confiar en Jesús e identificarse con Él en Su muerte, sepultura y resurrección.
Hay dos identificaciones formales establecidas para el creyente – el bautismo, y la participación de la Cena del Señor. Ambas deben ser dinámicas, llenas de sentido y repletas de agradecimiento. Ambas tienen una función muy importante. En sus iglesias y equipos de enseñanza, deben analizar con sabiduría cuáles son las mejores formas para facilitar estas funciones importantes.
El bautismo es un testimonio de la fe del individuo. Somos bautizados una sola vez y esto sirve como testimonio inicial de que hemos muerto a la esclavitud de la vida pasada y ahora nos identificamos con Jesús, resucitados a la vida nueva.
Retos con que pueden estar luchando sus alumnos
Hermanos, aunque ustedes han enseñado a sus grupos con todo cuidado desde el principio, y sus alumnos han entendido el significado del Mensaje de Dios para sus vidas, es posible que algunos de los nacidos-de-nuevo tengan un choque en este punto. Si el individuo ha sido adoctrinado previamente en alguna orientación religiosa, puede sentirse incómodo al descubrir que lo que creía por muchos años realmente no tiene base bíblica. Por ejemplo, si alguno pregunta si su bautismo como infante o su bautismo en una “iglesia religiosa” no “sirvió”, ustedes, los maestros, no deben discutir sobre si su bautismo le “sirvió” o no. La cuestión realmente es otra. Deben buscar la manera de ayudar al nuevo creyente a entender la función, el objetivo y el propósito del bautismo, no si su bautismo “sirvió” o no.
Algunos de los que han salido de algún trasfondo religioso, y que ahora son nacidos- de-nuevo, pueden cargar y luchar por algún tiempo con ciertas ideas legalistas en cuanto a si una u otra cosa “está bien” o no. Hay que ser pacientes con ellos y ayudarles a entender que lo bueno y correcto está relacionado con la función y el propósito del Espíritu Santo y la Palabra de Dios en sus vidas, no tanto con la forma de cómo hicieron cualquier cosa antes.
Sería provechoso para el individuo que se encuentra en esta situación, preguntarle si cuando lo bautizaron como infante o, cuando lo bautizaron en su antigua religión, si su bautismo tuvo como propósito dar testimonio de su convicción, de su fe e identificación personal con Jesús. Si contesta con inseguridad, probablemente su “bautismo” no fue más que un baño sin jabón. Si este nacido-de-nuevo ahora está firme en su fe y entiende el significado de la Palabra, entonces también podrá entender que el bautismo que realmente “sirve” es el que cumple con la función de dar testimonio de su identificación como seguidor de Dios.
Unas sugerencias sobre los bautismos
Les recomendamos que no impongan al nuevo discípulo de Jesucristo tantas condiciones externas cuando este quiera bautizarse, ni más condiciones para que pueda participar de la Cena del Señor. No es correcto ponerle cargas a aquel que tiene el derecho y privilegio como hijo de Dios participar y dar testimonio.
Es bueno instruir y orientar al hombre sobre sus valores y convicciones, más no conviene tratar de transformar el carácter del hombre imponiéndole reglas, legalismos y formas externas. El resultado de una obra religiosa-legalista externa será una vida como la de los fariseos y una espiritualidad ficticia. Lo que se impone externamente solo afecta la forma o apariencia externa, pero no transforma el fundamento del individuo. Lo que surge de los valores, las convicciones y la obra del Espíritu Santo internamente, dará fruto genuino también externamente.
Quizás ustedes los maestros, o algunos de sus alumnos, han sabido de iglesias que imponen un tiempo “de prueba”, “para ver” si el nuevo discípulo en realidad está firme o seguro en cuanto a su fe, antes de bautizarlo. Eso no tiene ningún respaldo bíblico. ¡La “prueba de tiempo” a su seriedad, se verá a lo largo de su vida cristiana después de su bautismo! Les sugerimos no imponer condiciones, tiempos de prueba u otros requisitos a quienes quieren bautizarse, además de entender el significado y propósito del bautismo.
Lo que nos sigue dando dirección es enfocarnos en que nosotros mismos seamos verdaderos discípulos y que tomemos muy en serio el discipulado. Mateo 28:19 lo pone claro: “Vayan, pues a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas (identificándoles en su relación con el Todo-Poderoso) en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.
El discipulado, relacionado al bautismo
Nosotros y nuestras iglesias debemos enfocarnos en el discipulado. El discipulado incluye el identificar (bautizar) a los nuevos discípulos como también enseñarles todo el consejo de Dios. Así, ellos también saldrán a hacer lo mismo, alcanzando a los perdidos, reproduciendo y multiplicando el discipulado.
Tomando en cuenta que esta es la naturaleza del discipulado, les recomendamos mucho que los que hayan participado llevando a cualquier persona a conocer al Señor, sean ellos mismos quienes la bauticen. Aunque no hay necesidad de tener a alguien “especial” que oficie el bautismo, es conveniente, sabio y correcto contar con la afirmación y participación presencial de los dirigentes de su congregación. En todo caso, el enfoque del bautismo debe ser el testimonio de identificación del nuevo discípulo. De ninguna manera, el énfasis del bautismo debe ser en la persona o personas que lo bautizan.
Hay pastores que buscan bautizar a la gente como si estuvieran buscando acumular trofeos. Hasta hay algunos que mantienen registros de la cantidad que han bautizado. Esto viene a raíz de la forma religiosa egoísta y muerta. Pablo reprendió a los corintios precisamente por estos criterios egoístas. Aunque Pablo había fundado la iglesia de Corinto, no bautizó a muchos de ellos. ¡Ni siquiera podía recordar muy bien a quiénes había bautizado! Por favor, tomen un minuto y lean 1 Corintios 1:10- 17. Gracias a Dios por la función del ministerio de nuestro hermano Pablo y también, por la forma que adoptó, con la cual nos dejó un buen ejemplo y testimonio. Las formas y función que nos muestra Pablo en su ministerio nos pueden ayudar a seguir en el camino derecho y en el camino del discipulado.
El tiempo que invertiremos en la enseñanza de la Etapa 2 es breve y conciso. Aunque no abordamos el tema del bautismo en la Etapa 2, los preceptos de identificación en la Etapa 2 tienen íntimos enlaces con lo que viene en la Etapa 3, donde trataremos con esta cuestión. Nuestra recomendación respecto a CUÁNDO contemplar las oportunidades para los bautismos de los nacidos-de-nuevo es esperar hasta llegar al contexto natural del tema en el desarrollo del relato bíblico. Creemos que así los involucrados tendrán mucho mayor entendimiento, y el tema tendrá mayor significado, relación, y sentido. Esta porción de la introducción en el manual donde estamos tratando con la cuestión del bautismo les puede ser útil más adelante al llegar a la Etapa 3 en el libro de los Hechos. Pueden usar estas notas como referencia en sus explicaciones sobre el tema con sus alumnos.




