LA-ENSEÑANZA-DE-BASE-SÓLIDA

Primera de dos partes

En unos días, estaremos nuevamente en medio de unas comunidades indígenas de la costa panameña cerca de Colombia.  El propósito es dar seguimiento a un grupo tribal en particular muy motivado que, de diversas maneras, ha adoptado la dinámica de discipulado “Cimientos Firmes” en sus esfuerzos por alcanzar a su propia gente en comunidades distantes y aisladas.

Trabajaremos con líderes de al menos una docena de comunidades indígenas.  Nuestra preparación para este encuentro nos impulsó a reflexionar sobre estos amigos y otros que han descubierto el profundo impacto que genera la enseñanza de Cimientos Firmes cuando se aplica en el discipulado como eje central.

Nuestras meditaciones nos llevaron a pensar también en otro grupo donde estamos sirviendo, una comunidad indígena de otra cultura e idioma, y en unas reuniones recientes en particular.  ¡Esperamos que la siguiente historia y los testimonios te sean de ánimo y bendición en tus propios ministerios!  ¡Damos gracias a Dios por todos ustedes, nuestros amigos y consiervos que han compartido con nosotros sus experiencias similares! 

Aunque seleccionamos solo algunos de los muchos comentarios, lo compartido era demasiado extenso para una sola REFLEXIÓN. Por lo tanto, esta REFLEXIÓN se divide en dos partes.

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Nos sentamos atrás mientras cuatro de los nacidos-de-nuevo de la primera generación, como equipo, dirigían la reunión. Uno de los hombres compartió algo que nos hizo reflexionar sobre cómo conocimos a este grupo tribal hace más de una década.

En ese entonces, dos hombres de la tribu expresaron interés en escuchar la historia de Dios. Esto dio lugar a una serie de eventos, incluida una invitación que nos enviaron para enseñar la historia bíblica cronológica a ellos y a cualquier otra persona interesada en escuchar. A medida que se extendieron los rumores de la esperada enseñanza, el número de interesados comenzó a crecer.

Finalmente, llegó el día de la anticipada enseñanza. Temprano por la mañana, pequeñas canoas comenzaron a llegar a la orilla de la selva donde habían preparado el lugar para la enseñanza. ¡El grupo original de dos personas había crecido hasta más de 40 curiosos hombres y mujeres de la tribu!  ¡Estos amigos pasaron más de dos semanas con nosotros, desde el amanecer hasta el atardecer, explorando la historia de Dios desde el principio de los tiempos hasta la resurrección y ascensión de Jesús! 

¡Lo que comenzó como una invitación única para compartir la enseñanza de la historia de Dios, se convirtió en algo que jamás podríamos haber anticipado! Aunque ha pasado más de una década desde este primer encuentro, este ministerio “adicional” e inesperado continúa creciendo.

Recientemente, miembros del creciente grupo de nuevos seguidores de Dios compartieron varias reflexiones interesantes sobre la enseñanza bíblica cronológica y el discipulado, a la que ellos ahora llaman (traducido al español) la-enseñanza-de-base-sólida”.     

Uno de los hombres habló con gran convicción, diciendo: “Mi vida hoy es muy diferente a como era antes. El gran cambio no se produjo por algo que yo hiciera, sino por lo que Jesús hizo en mí. ¡Al perdonar mis pecados, Jesús lo limpió todo! ¡La enseñanza-de-base-sólida lo dejó todo muy claro! Entiendo todo lo que Jesús sufrió por mi culpa. Él es quien realizó esa obra de salvación. Por eso Jesús dijo: ‘Está terminado, todo está cumplido’. Así que ahora vivo en esa obra terminada. ¡Ahora soy un seguidor de Jesús, un nacido-de-nuevo! Dios debe ser el punto-céntrico de nuestras vidas, matrimonio y familia. ¡Él es quien nos sacó de la esclavitud! ¡Nunca esperábamos ni merecíamos recibir esta nueva vida, el tipo de vida  que es para siempre, pero aquí estamos, salvos y transformados!”   

Luego Víctor, uno de los ancianos de la tribu, expresó con emoción lo siguiente, entre muchos otros comentarios: “En nuestra antigua forma de pensar, realmente no sabíamos nada sobre el amor. Pero a través de la-enseñanza-de-base-sólida de la Palabra de Dios, llegamos a comprender el amor verdadero. ¡La buena Palabra de Dios nos enseñó muchas cosas maravillosas! ¡Dios es amor y, por eso, cuando nosotros, como pecadores, comprendemos todo lo que hizo por nosotros, lo que hizo para salvarnos y amarnos, también aprendemos a amar a Dios, a nuestro cónyuge y a amar a los demás!”

Otro dijo: “Cuando comenzaste esa enseñanza, la-enseñanza-de-base-sólida, todos pensábamos que Dios ya nos veía como buenas personas. Pero muy pronto la Palabra de Dios nos mostró que, en realidad, estábamos perdidos en la más completa oscuridad. Toda nuestra esperanza y nuestra fe estaban ligadas a nuestra religión y a nuestros pensamientos religiosos. Todo eso ha cambiado ahora. ¡Hemos pasado de la oscuridad a la luz!”  

Otro testimonio emotivo siguió: “¡Ahora he escuchado la historia de Dios desde el principio! La religión siempre nos enseñó que debemos hacer muchas cosas para ganar la salvación. La-enseñanza-de-base-sólida me llevó a comprender que la salvación nos llega por medio de lo que Dios hizo por nosotros, no por lo que supuestamente hacemos por Él. He salido de la confusión de la religión y ahora entiendo claramente el mensaje de Dios en cuanto a la salvación. Así que hoy estoy lleno de gozo y gratitud a Dios y quiero servirle con esa misma alegría y agradecimiento. Ya no quiero vivir como antes, de una manera egocéntrica. ¡Ya no! Ahora veo a Dios como mi verdadero-dueño-jefe y quiero vivir conforme a Su buen camino. ¡Quiero agradecer a Dios por todo lo que Él ha hecho para cada uno de nosotros!”

El intercambio de comentarios continuó durante un buen rato con otras reflexiones sobre cómo la-enseñanza-de-base-sólida ha ido transformando a un número cada vez mayor de vidas en este lugar. 


Apreciamos a cada uno de ustedes que leen esta REFLEXIÓN hoy y damos gracias a Dios por su inversión en otros círculos de vidas preciosas que, como dicen aquí, han “pasado al otro lado”, “a la nueva vida, el tipo de vida que es para siempre”.  Estamos eternamente agradecidos por su vida, fidelidad, dedicación y servicio. ¡Ánimo!

Rick y Eunice

FIELES A LO MÁS IMPORTANTE

Ocurrió hace años. Estuve llevando a un amigo indígena de la selva amazónica a donde visitaríamos a varias comunidades lejanas. Este amigo, que llamamos “Jaime” ha sido un hombre verdaderamente fiel a Dios y siempre centrado en Él . Pienso que hay muchos que son fieles, pero no tantos que siguen siendo fieles cuando llegan las dificultades, pruebas, persecuciones y peligros. A lo largo de estos últimos más de 45 años he tenido la bendición de ver de primera mano la vida de servicio y alabanza que Jaime ha vivido en medio de numerosos peligros, persecuciones, pruebas y dificultades. ¡Gracias a Dios por hermanos como Jaime!

La siguiente historia representa una ocasión en particular cuando pude apreciar sus perspectivas y convicción respecto a su relación con el Todopoderoso. Esperamos que esta REFLEXIÓN sea de bendición y estímulo para todos y cada uno de nosotros a no solo ser fieles, sino más bien fieles a lo más importante de esta vida.

Dios los bendiga,

Rick y Eunice

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Yo estaba cansado, pues había navegado todo el día conduciendo el bote, así que colgué mi hamaca y me fui directo a dormir. Ya muy noche, mi compañero oyó a la gente que tramaba hacernos daño. En la madrugada, oscuro todavía, me despertó. Sin hacer ningún ruido descolgamos las hamacas y salimos por una pequeña abertura en la pared de la aldea que daba a la jungla. Salimos a toda prisa hacia la canoa, arrancamos el motor y nos internamos en la espesa niebla.

Unos años más tarde, él quería regresar a hablar con la gente de ahí. Regresamos por el río hasta llegar a la vereda que llevaba del río a la aldea. Había muchos bejucos, así que, con el machete, nos tuvimos que abrir camino. Al llegar encontramos una aldea vacía, con manchas en el suelo por toda la aldea, como rastro de los cuerpos de los muertos que habían quemado. Casi toda la gente había muerto de una epidemia de malaria y los sobrevivientes habían quemado los cadáveres. Conforme caminábamos en silencio alrededor de la aldea, vi la profunda tristeza en los ojos de este amigo que esperaba poder ayudarlos.

Aunque está un poco más viejo ya (¡me imagino que yo también!), sigue firmemente andando en el camino de Dios. El año pasado, mientras regresábamos por el río, después de visitar unas aldeas, nos hicimos a la orilla y nos detuvimos para pasar la noche. Despejamos un área para acampar y colgar nuestras hamacas. Después de juntar leña y encender una fogata, nos sentamos en nuestras hamacas y comenzamos a platicar. Le pregunté por diferentes personas que habíamos conocido a través de los años. Habló con una profunda tristeza de aquellos que habían oído la Palabra de Dios, pero que no estaban siguiendo Su camino. Habló por un buen rato.

Mientras hablaba, parecía estar más conmovido al recordar a aquellos que habían “arrojado el habla de Dios” para irse por otros caminos, caminos que les habían traído mucho dolor y tristeza. Hizo una pequeña pausa, miró hacia el suelo, luego dio un salto al lado de la fogata, golpeándose el pecho. Y con una convicción abrumadora alzó su voz, “¡Pero yo nunca lo voy a desechar! ¡Jesucristo es mío! ¡Él es mío y nunca arrojaré al Gran Espíritu! ¡Él es el único camino! Creo que no se suena tan impactante en español, pero se entiende el mensaje.

Explorando el significado, el propósito y la suma de todas las búsquedas de la vida, ¿ha llegado usted también a esta misma abrumadora convicción? ¿Puede usted decir con nuestro amigo del Amazonas: “Sí, Él es el único camino, Él es mi único camino”?

Cuando Jesús llamaba a personas en lo particular a que lo siguieran, ellos caminaban con Él, no tanto siguiéndole a Él. Haríamos bien en acercarnos un poco más al Señor, a no estar tan entregados a los valores y búsquedas insignificantes de esta vida, a costa de las cosas de mayor valor.

“Las cosas de mayor valor” se ven con más claridad cuando las comparamos con las otras búsquedas de la vida que se oponen a ellas. ¿Cuáles son estas “cosas de mayor valor”?

Amar al Señor tu Dios

con todo tu corazón

y con toda tu alma

y con toda tu mente

y con todas tus fuerzas…

y amar a tu prójimo como a ti mismo.

No existe mandamiento mayor que éste.

Así que, De Vez En Cuando , tómese algún tiempo para mirar hacia atrás, reflexionar, reevaluar. Lo breve de la vida no nos permite hacer muchas de esas paradas. Por eso, de vez en cuando, tómese un tiempo para mirar atrás, recordar, meditar y reflexionar.

Reflexión en las vidas, experiencias, lugares y eventos que han formado y alterado su ser, sus valores, su perspectiva y sus propósitos en la vida. Tómese un tiempo para agradecer a Dios por quién y qué es usted en Él, por lo que tiene y, si es posible, aun por sus dolores, sus pérdidas y sus desilusiones. La vida es corta. Hagamos lo mejor de ella para la eternidad. Mantengamos nuestros ojos en Jesús, el Autor y Perfeccionador de nuestra fe.

Ahora es el momento, el mañana no puede llegar. Jesús está ante nosotros, ante una gran multitud y llama otra vez… Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame.  Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y por aceptar el evangelio, la salvará.

(Esta historia se encuentra en el libro De Vez en Cuando — páginas 270-273).

La necesidad de pastores estables, fieles, dedicados y comprometidos a largo plazo. (5ta de 5)

Esta es nuestra quinta semana, dedicando solo unos cuantos minutos cada una de estas semanas para refrescar nuestra visión sobre la importancia de nuestras actitudes, lo fundamental de mantener una perspectiva correcta, de tomar la iniciativa en la organización, el trabajo en equipo, y el discipulado intencional.


Cerraremos esta breve serie de cinco semanas con un breve vistazo de la importancia de la estabilidad a largo plazo, la fidelidad, la dedicación y el compromiso en las vidas de quienes sirven o desean servir como sobreveedores.

Es bueno que no haya cambios constantes en el equipo de sobreveedores. Los dirigentes deben ser dedicados, fieles y comprometidos. No deben ser inestables o indecisos en su servicio. De esta manera pueden servir muchos años en este ministerio. En la iglesia debe haber siempre un crecimiento lento pero seguro, tanto en el discipulado y el ministerio, como también en el liderazgo. En cuanto al liderazgo, este crecimiento debe ser lento, responsable y cuidadoso, pero sin limitar o cerrar paso a otros hermanos que han sido constantes, fieles, íntegros, responsables, y que califican, moral y espiritualmente, para este servicio.

Debes haber nuevos discípulos como fruto del ministerio de todos los hermanos. A la vez, en la congregación, deben existir hermanos que puedan unirse al equipo de dirigentes. Toda la congregación debe servir. Si los hermanos de la congregación no están ministrando personalmente en la comunidad y alcanzando a los necesitados, esto demuestra que hay un problema serio con los hermanos. Además, revela un problema sistémico en el liderazgo. Si los dirigentes dejan de crecer, de aprender y de sumar cada tantos años a otros hermanos al servicio de sobreveedor, entonces, en poco tiempo, habrá estancamiento, no sólo en el liderazgo sino también en la iglesia.

¡Ánimo amigos! Cuando todos los hermanos de la iglesia están sirviendo, participando en el trabajo de alcanzar a los perdidos y necesitados, y edificándose los unos a los otros en la congregación, entonces verán lo que es en realidad la iglesia a la manera de Dios. Hermanos, harán bien en no pasar por alto estas dinámicas tan delicadas, pero a la vez, tan importantes.

(Tomado de las páginas 297-298, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).

La oportunidad para el discipulado en los contextos de la enseñanza, la visitación, la evangelización, el servicio y el pastoreo. (4ta de 5)

En la REFLEXIÓN de la semana pasada, revisamos brevemente unos puntos de vista sobre la necesidad de una buena coordinación entre los dirigentes y el propósito de las reuniones pastorales en relación con los ministerios. El discipulado es un enfoque que debemos encontrar entretejida en cada aspecto de la vida congregacional. Los dirigentes deben tomar la iniciativa para enfocarse en el discipulado en todos y cada uno de los contextos ministeriales. Esperamos que esta breve REFLEXIÓN sea un ánimo para cada uno de ustedes que están esforzándose por guiar a cada miembro de su congregación a su máximo potencial en el uso de sus dones espirituales para la edificación del cuerpo y para los buenos propósitos eternos de Dios.

En las visitas para trabajar o convivir, y en los equipos enseñando los estudios cronológicos Edifiquemos Sobre Cimientos Firmes , les damos esta recomendación; No trabajen solos. Deben hacer todo lo posible por llevar a uno o dos hermanos más. Así otros tienen la oportunidad de observar, apoyar y quizás, participar. En cuanto al trabajo de los dirigentes, es importante que otros hermanos los acompañen para observar, aprender y, en algunos casos, participar con sus hechos. De repente esto se convierte en parte del discipulado con algunos. Sea como mar, de ninguna manera los dirigentes deben trabajar de forma tal que sólo ellos aprendan cómo llevar a cabo estos ministerios. Deben trabajar de manera que se reproduzca y crezca el trabajo.

En las reuniones de los dirigentes, deben tomar en cuenta la importancia del discipulado, no sólo el trabajo. El ministerio de la iglesia es para y por medio de toda la iglesia, no sólo de los dirigentes.

La iglesia no es iglesia si los miembros de la misma no están funcionando. Este enfoque es básico para los dirigentes, ayudar a los demás a desarrollarse y sobresalir.

(Tomado de las páginas 296-297, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).

El propósito y la naturaleza práctica de las reuniones de los dirigentes en relación con el ministerio básico. (3era de 5)

En la REFLEXIÓN la de semana pasada, echamos un vistazo a la perspectiva relacionada con la actitud de los líderes y cómo los siervos de Dios necesitan pensar de los demás.  Esta semana consideraremos algunos puntos de vista sobre la necesidad de la buena coordinación entre los pastores y el propósito de las reuniones de los dirigentes en relación con los ministerios.

Ha sido nuestra práctica, en los equipos de plantación de iglesias, apartar un tiempo semanal para trabajar juntos orando, y para considerar las necesidades, retos y luchas de los hermanos de la congregación y de nosotros mismos. En algunas reuniones no es bueno tomar decisiones sino sólo orar por los hermanos. En otras, hay momentos en los que después de orar, debemos discutir, tocar temas difíciles y, estando unidos, buscar la mejor decisión sobre asuntos delicados. Luego está la necesidad de visitar a todos los hermanos, trabajar con ellos, ayudarlos y servirlos. Apreciados hermanos, les recomendamos seguir este ejemplo.

Los llamados “líderes” no son en realidad líderes si su contacto con los hermanos está limitado a cultos, reuniones y cosas por el estilo. Por eso, el trabajo de los líderes es muy importante y no puede ser tomado a la ligera. Los dirigentes deben ser hermanos conscientes de los demás.

Así mismo los dirigentes, igual que otros hermanos de la congregación, deben tener comunicación con los enviados de la iglesia, los misioneros. Conocemos a varios misioneros que han trabajado en el campo por más de veinte años y ni una sola vez han recibido siquiera una notita de ánimo de los sobreveedores. ¡Y en algunos de estos casos, estamos hablando de iglesias que hasta tienen un pastor dedicado, de tiempo completo, a los trabajos misioneros de la iglesia! Somos testigos, no es una exageración, pero eso sí, es una tremenda pena.

Recomendamos que en las asambleas y equipos de plantación de iglesias, haya hermanos responsables que tomen muy en serio la necesidad de reunirse cada semana. Siempre hay necesidades. Si los hermanos vienen, o no, a buscar ayuda, los dirigentes deben salir a visitar, trabajar y convivir con cada uno. Hay demasiadas iglesias donde los pastores sólo buscan a los hermanos cuando faltan a un culto, cuando están enfermos o si el hermano está causando problemas.

(Tomado de las páginas 294-296, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).

La necesidad fundamental, absoluta y esencial de que los ancianos demuestren humildad genuina y la convicción de que las demás personas son inmensamente valiosas y más importantes que ellos mismos. (2da de 5)

En la REFLEXIÓN de esta semana consideraremos brevemente una perspectiva relacionada con la actitud de los líderes y cómo los siervos de Dios necesitan pensar de los demás.

El apóstol Pablo nos da instrucciones muy directas sobre la actitud que debemos adoptar como propia. Es sorprendente cómo muchos supuestos seguidores de Dios, incluyendo “líderes cristianos”, descartan con tanta rapidez la importancia de seguir la misma Palabra que predican. Leamos con atención los siguientes 11 versículos de Filipenses 2:1-11.

Así que, si Cristo les ha dado el poder de animar, si el amor los impulsa a consolar a otros, si todos participan del mismo Espíritu, si tienen un corazón compasivo, llénenme de alegría viviendo todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito. No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo.  Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros.  Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo Jesús, el cual: Aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él, sino que renunció a lo que era suyo y tomó naturaleza de siervo.  Haciéndose como todos los hombres y presentándose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz.  Por eso Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres, para que, ante ese nombre concedido a Jesús, doblen todos las rodillas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, y todos reconozcan que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Volvamos al versículo 3, donde Pablo exhorta a los creyentes diciendo:  No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. 

Toda congregación que desea tener efectividad en su ministerio debe pensar en términos de “Equipo”.  Todo hermano de la congregación, especialmente los dirigentes, deben tener una perspectiva realista y humilde de sí mismos. No puede existir una actitud de equipo entre los hermanos si existen, a la vez, sentimientos de superioridad entre algunos, especialmente los sobreveedores. Ahora bien, hay que tomar en cuenta que algunos pueden tener trabajos o mayordomías de más peso que requieran más responsabilidad, pero de ninguna manera deben verse como indispensables o mejores que los demás. Una actitud de humildad y servicio, unida a una convicción de que los demás son de inmenso valor e importancia, es básica y elemental para edificar todo ministerio.

(Tomado de las páginas 293-294, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).

La necesidad de que los pastores den ejemplo, lideren e inviertan en el desarrollo de los miembros de su iglesia y en el uso de sus dones. (1era de 5)

En los últimos años, hemos trabajado en diversos contextos donde las iglesias practican un liderazgo pastoral de equipo (liderazgo bíblico de dirigentes) o están en proceso de organizar un liderazgo bíblico compartido en equipo.

La mayoría de estas iglesias han participado con nosotros en la iniciativa de Discipulado Cimientos Firmes. Muchos de estos pastores han expresado cómo las perspectivas del Discipulado Cimientos Firmes no solo han impactado su manera de ver la necesidad de que las iglesias participen activamente en ministerio y evangelización, sino que también han transformado su perspectiva del discipulado, tanto en relación con el pastoreo como en la multiplicación de ministerio entre los necesitados.

En las próximas cinco semanas, consideraremos cinco breves REFLEXIONES relacionadas con las responsabilidades de quienes pastoreamos en diferentes áreas:

1. La necesidad de que los pastores den ejemplo, lideren e inviertan en el desarrollo de los miembros de su iglesia y en el uso de sus dones.

2. La necesidad fundamental, absoluta y esencial de que los ancianos demuestren humildad genuina y la convicción de que las demás personas son inmensamente valiosas y más importantes que ellos mismos.

3. El propósito y la naturaleza práctica de las reuniones de los dirigentes en relación con el ministerio básico.

4. La oportunidad para el discipulado en los contextos de la enseñanza, la visitación, la evangelización, el servicio y el pastoreo.

5. La necesidad de pastores estables, fieles, dedicados y comprometidos a largo plazo.

Esta semana consideraremos brevemente el primer punto: la necesidad de que los pastores den ejemplo, lideren e inviertan en el desarrollo de los miembros de su iglesia y en el uso de sus dones.

Ustedes, que son los dirigentes, deben ser los primeros en tomar las riendas en los trabajos más humildes. Ustedes deben ser los primeros en reconocer, animar y estimar a los demás y a su trabajo. Cuando sirvan de esta manera, los demás seguirán este ejemplo y todos verán lo que es un equipo. Su testimonio será una luz para los perdidos y también para las iglesias institucionales. Pablo, el fundador de la iglesia de Filipos en Macedonia, no sólo mostró una actitud de humildad y equipo con éstos sus hermanos, sino que les instruyó también en lo mismo.

En su carta a los creyentes filipenses, Pablo se dirige a toda la comunidad cristiana con sus dirigentes y diáconos, todos juntos. Les instruye y exhorta a vivir todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito.

En nuestros tiempos, muchas iglesias buscan unir a la gente por medio de convivencias, “encuentros”, comidas y un sinfín de actividades. Pero, Pablo tenía otro principio en mente. El fundamento que propone Pablo descentraliza la iniciativa de liderazgo, dando a cada miembro una importancia y la responsabilidad de edificar a los demás de acuerdo a sus dones. Pablo estaba pensando en el propósito y función de la iglesia, y la necesidad de la participación de cada miembro del cuerpo. “Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros” (Filipenses 2:4).

Aquí escribe Pablo sobre cuatro cualidades (viviendo todos unidos en 1. armonía, 2. amor, 3. espíritu y 4. propósito – Filipenses 2:1-2). Está instruyendo a los hermanos a no buscar sólo su propio bien, sino también el bien de los demás. Aquí encontramos el fundamento para la formación de todo equipo; el precepto que desarrolla una actitud de equipo, compañerismo, aprecio, estima, amor, respeto, visión, humildad genuina y bienestar social. Estos preceptos sirven para el bien de las relaciones personales, matrimoniales y familiares además de ser esenciales para todo equipo de dirigentes en cualquier iglesia. Pablo escribió: “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo”. (Filipenses 2:3).  

(Tomado de las páginas 292-293, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).

DOS CAMINOS DISTINTOS DE FE

En nuestra REFLEXIÓN más reciente, repasamos brevemente cómo a lo largo de las Escrituras vemos el desarrollo de dos CAMINOS QUE LLEGAN CERCA DE JESÚS, dos caminos muy distintos. Hoy volvamos a Génesis y analicemos un texto en particular, junto con sus implicaciones con respecto al establecimiento de estos  DOS CAMINOS DISTINTOS DE FE que mencionamos en la REFLEXIÓN pasada.

Génesis 4:3-5

Pasó el tiempo, y un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha. También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. 


Aquí encontramos a Caín y Abel, ambos firmes creyentes en Dios, ambos delante Dios para presentarle ofrendas, y ambos con el deseo de ser aceptados por Dios.

¡No se molesten porque dijimos que tanto Caín como Abel eran firmes creyentes! ¡Puede ser tentador ignorar o negar la fe de Caín debido a su actitud!   Aunque, como veremos, la fe de Caín sí fue descalificada por no ser “fe a la manera de Dios”, ¡de ninguna manera podemos decir que no tenía fe!  ¡Todo lo contrario!  Podemos ver claramente a Caín como un hombre de gran fe, aunque si, su fe era una fe ligada a la religiosidad (es decir, una fe relacionada con obras egocéntricas). Cabe añadir que no fue Abel quien primero se acercó al altar, sino Caín.


Como se repite a lo largo de las Escrituras, y también se repite para recordar a quienes trabajan en los diferentes círculos ministeriales: “Más importante que la Palabra es el propósito y el significado del mensaje”.  Aquí, en Génesis 4, este punto queda más claro. Caín como también su ofrenda fueron rechazados simplemente porque Caín había rechazado el significado y el propósito de Dios en cuanto a una ofrenda aceptable.

Por otro lado, vemos a Abel. La actitud de Abel fue completamente opuesta a la de su hermano. El texto nos dice que tanto Abel como también su ofrenda fueron aceptados, mientras que Caín y la ofrenda suya no.  En ambos casos, la forma de pensar y la comprensión del significado y el propósito de la ofrenda que cada uno presentó a Dios expusieron claramente la actitud del corazón del hombre que la ofrecía.  Al mismo tiempo, la fe de cada uno se expuso desde una perspectiva totalmente diferente. 

Por esta razón, solemos decir que en realidad el hombre no se salva por la fe,,,,, a menos que esa fe sea “a la manera de Dios”. Hebreos 11:4 explica por qué Abel fue declarado justo y sus ofrendas aceptadas (Por fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que el que ofreció Caín, y por eso Dios lo declaró justo y le aceptó sus ofrendas. Así que, aunque Abel está muerto, sigue hablando por medio de su fe.).  A la vez, nos ayuda a comprender el significado más profundo de Hebreos 12:1-2a (Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante.  Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona).


Caín y Abel representan los dos caminos que llegan cerca de Jesús; representan la diferencia entre la religión y la fe verdadera, la diferencia entre el camino del hombre y el de Dios, entre los esfuerzos inútiles del ego por ganarse la gracia de Dios y la perfecta provisión de la gracia de Dios en Jesús.

Estos principios no solo se relacionan con nuestra vida, nuestros valores y pensamientos como nacidos-de-nuevo, sino que también son fundamentales en lo QUE hacemos y, a veces aún más importante, en CÓMO lo hacemos en nuestros esfuerzos por alcanzar a los demás (evangelismo, enseñanza, ministerio, etc.).

Con esta breve REFLEXIÓN, queremos incluir un par de páginas de Las Lágrimas en el Camino de Mileto (páginas 183-185), las secciones tituladas: ¿Una decisión o un nacer de nuevo?, y La fe de Caín y la fe de Abel.  Esta lectura se relaciona con la fe verdadera, la aceptación ante Dios y el tema de las decisiones.


¡Que Dios nos rete, anime y bendiga ahora mismo a cada uno de nosotros a través de Su Palabra y esta breve REFLEXIÓN!  Dios los bendiga!!!

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Las Lágrimas en el Camino de Mileto. Páginas 183-185 

¿Una decisión o un nacer de nuevo?

Mucho evangelismo de hoy pone su énfasis en “una decisión” para recibir a Jesús. ¡Pero cuántos han “tomado una decisión” sin experimentar un nuevo nacimiento! Si leemos con cuidado y entendimiento Juan 2:22 al 3:16, veremos que en ningún momento Jesús buscaba que la gente tomara “una decisión”, como  es   costumbre  hoy. Al contrario, en la última parte de Juan capítulo 2, dice que muchos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. Pero Jesús no confiaba en ellos. Jesús conocía el corazón de la gente y sabía que estaban interesados en los milagros que hacía, pero no en el significado y propósito de ellos. La gente creyó en Él, pero su “fe” no era una fe relacionada a la salvación.

Aquí hay un principio que no debemos descuidar. Hermanos, no se dejen llevar por el tradicionalismo por más popular que éste sea. Es mejor ser sabios y realistas, que necios y populares. Muchos grupos evangelísticos e iglesias buscan, por cualquier medio, que la gente “crea en Jesús” para luego “tomar su decisión” de recibir a Jesús en su corazoncito. Pero no toda fe es fe salvadora.

La fe de Caín y la fe de Abel

Esto lo vemos desde el principio. En el capítulo 4 de Génesis, vemos uno de los primeros ejemplos. “Pasó el tiempo, y un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha. También Abel llevó al  Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas.   El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda…” ¿Lo ven? Desde el principio, hay una relación entre la fe del hombre y en cómo esa fe está demostrada.

Caín creía en Dios. Pero la manera en que creía revelaba que no creía en el propósito de Dios. Su “fe” no era a la manera de Dios. De nuevo vemos, que más importante que la Palabra, es el significado de ella. Piensen bien en este punto. Verán y entenderán muchas cosas.

Cuando Caín es rechazado por Dios, se enoja muchísimo y pone muy mala cara. ¿Cuál es la diferencia entre la fe de Caín y la fe de Abel?  Los dos creían en Dios. Pero Caín creía a su propia manera mientras que Abel creía a la manera de Dios.  Este principio se desarrolla a lo largo de todas las Escrituras. No por creer en Jesús uno  necesariamente es salvo. Uno tiene que entender   que hay diferentes formas de cómo se utiliza el término “creer”.

Santiago 2:19 lo expone de esta manera, “Tú crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien; pero los demonios también lo creen, y tiemblan de miedo”. Hoy día es demasiado común ver el evangelismo enfocado en sólo sacar una declaración de  consentimiento o conformidad de la gente en que Jesús es el Señor o que murió por sus pecados, pero una conformidad no relacionada con los propósitos de Dios y el significado de Su Palabra.

DOS CAMINOS QUE LLEGAN CERCA DE JESÚS

El día de la crucifixión de Jesús, también había otros dos hombres condenados a morir.  Interesante que Jesús no fue crucificado solo, ni con otro, ni con otros tres o más, sino con solamente dos; y Jesús estuvo en medio de los dos.  Uno de los malhechores a la derecha, y el otro a la izquierda….. y Jesús en el medio.

Quizás muchos ven a estos dos como simplemente dos malhechores.  Sin embargo, para la mayoría de los que han recibido los estudios bíblicos que llamamos “Cimientos Firmes”, un recorrido por la historia bíblica desde el principio, pueden concluir con una perspectiva distinta.  Para muchos de ellos, terminan contemplando a estos dos hombres como representantes de toda la humanidad desde el principio hasta el día de hoy.

Cada uno de nosotros está representado por uno de estos hombres, así como por la eternidad que sirven para personalizar.

Terminaron con dos actitudes diferentes, dos perspectivas y convicciones distintas y dos destinos opuestos.  Todo eso a pesar del hecho de que ambos eran malhechores, ambos cometieron ofensas, ambos fueron condenados, ambos eran culpables, y ambos estaban muriendo.  Sin embargo, uno está en el cielo y el otro no.  La diferencia radica en la convicción y la actitud que tenían hacia Aquel que estaba en medio de ellos, Jesús.    

El mensaje bíblico desde el principio de la historia apunta a Jesucristo.  El enfoque de la historia está centrado en Él.  Sin embargo, a veces, en el afán de querer llevar a las personas hacia el Salvador, podemos encontrarnos culpables de haberles quitado su necesidad primordial de obtener una perspectiva fundamental de Jesucristo, que solo se puede alcanzar desde un punto de vista distinto.

Desde el comienzo de la historia bíblica, se desatan dos caminos que se ven con creciente claridad a medida que avanza la historia, culminando en el día de la crucifixión de Jesús. Una pregunta que nos confronta es: ¿Adónde nos llevan estos dos caminos? Muchos dirían, quizás sin pensarlo mucho: “¡Nos llevan a Jesús!”. Bueno, los dos caminos terminan muy cerca de Jesús, pero no llegan exactamente a Él.  Los dos terminan topándose en las cruces de los dos hombres crucificados a los lados de Jesús, no a Jesús mismo. 

A través de esta breve REFLEXIÓN, deseamos animar a cada uno de nuestros lectores, compañeros, consiervos, amigos y hermanos a repasar algunos de los principios que hemos enfatizado.  Más importante que el mensaje mismo de Dios es comprender el significado y el propósito por el cual Dios nos dio Su Palabra. 

Damos muchas gracias a Dios por tu vida.  Le agradecemos por tu decisión de tener a Jesucristo como el punto céntrico de tu vida.  Por medio de la presente, te animamos a volver a leer atentamente las páginas 193-199 del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto (el texto viene a continuación).  

Dios te bendiga abundantemente,

Rick y Eunice 

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Del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto, páginas 193-199

Dos caminos que llegan cerca de Jesús

Te darás cuenta que muchos métodos populares de evangelismo se enfocan en llevar a la gente a Jesús. El trabajo de ustedes es algo parecido pero a la vez distinto. Mientras van contando pacientemente la historia de Dios, los interesados van identificándose con los personajes y dinámicas de la historia, y van viendo la distinción entre estos dos caminos. Cuando lleguen al Nuevo Testamento y, más delante, acercándose a la crucifixión de Jesús, la pregunta que nos confronta es ¿A dónde nos llevan estos dos caminos? La mayoría, por su orientación religiosa, diría rápidamente, “nos dirigen a Jesús”. Casi nos llevan a Jesús, sin embargo no es así.

Estos dos caminos terminan muy cerca de Jesús, pero no llegan exactamente a Él. Los dos terminan topándose en las cruces de los dos hombres crucificados a los lados de Jesús, no a Jesús mismo.

Aquel día en que Jesús fue crucificado llevaron a otros dos. Estos dos hombres eran criminales, condenados a morir. ¿Crees que fue una coincidencia que hubieron dos culpables crucificados aquel día con Jesús? ¿Es una coincidencia que no fue crucificado Jesús sólo, o Jesús crucificado con uno, tres o más? ¿Es una casualidad que Jesús fuera crucificado en medio de los dos y no a un lado de ellos? ¿Te parece raro que de esos dos hombres culpables, condenados a morir a cada lado de Jesús, uno confió en Él y el otro no? Es la historia que hemos visto desde el principio, pero ahora con más claridad, viendo el significado desarrollado desde el comienzo y culminando en Jesús.

Allí estaba el Inocente, siendo sacrificado, derramando su sangre. Jesús, quien separa y está en medio de los que creen y los que no. Estos dos hombres estaban muy, muy cerca de Jesús. Uno de ellos desafiaba a Jesús burlándose de Él. El otro tuvo temor de Dios. Éste, aceptó su culpabilidad, entendió que la paga por causa de su pecado era la muerte y que el castigo era justo. Además, sabía que Jesús era inocente en todo. Entendió que hay vida después de la muerte y buscaba esa vida con y en Jesús. Jesús le dijo a éste que ese mismo día estaría con Él en el paraíso.

Dos hombres culpables y un Inocente en medio

Hermanos, allí están los dos lados de la humanidad. Todos y cada uno de nosotros, sin remedio, incapaces, desnudos, avergonzados de nuestro orgullo y egoísmo. Cada quien decide en qué lado se parará. Jesús está en medio. Cada individuo decide en qué lado terminará, en el lado de Caín, o el de Abel. Uno es el criminal que se aferra a su ego, el otro es el criminal que deposita toda su confianza y esperanza en Jesús.

En el huerto del Edén encontramos “dos palos”, dos árboles distintos, el de la vida y el del conocimiento del bien y del mal. Uno está relacionado a la voluntad del hombre, su rebeldía, su ego y la muerte. El otro es el árbol de la vida, la provisión de Dios.

En el desierto (Números 21) la gente empezó a hablar contra Dios y la consecuencia fue una invasión de serpientes venenosas. Cuando la gente reconoció su pecado, fueron con Moisés a pedirle ayuda. Dios le dio a Moisés instrucciones para hacer una serpiente como esas y ponerla en un asta. Dijo Dios: “Cuando alguien sea mordido por una serpiente, que mire hacia la serpiente del asta, y se salvará”. De esta historia habló Jesús con Nicodemo. Jesús tomó sobre él, la consecuencia del pecado, fue levantado sobre un palo de la misma manera que la serpiente en el desierto. Jesús le dijo a Nicodemo: “Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna” (Juan 3:14-15).

En el día de la crucifixión aparece Jesús levantado. ¡Aquí encontramos “la culminación” del mensaje de salvación y su significado, no su comienzo! Aquí es donde podemos ver una convicción en cuanto al significado en los que hemos estado enseñando. ¿Han entendido que han sido “mordidos por una serpiente” (el pecado)? ¿Están mirando hacia El que ha cargado con el pecado del mundo, el Inocente en el asta? ¿Han entendido que Jesús fue levantado a favor de todo el que cree en Él para recibir la vida eterna? ¿Están identificándose con el hombre criminal crucificado al lado de Jesús, humillado, sin nada, sin dignidad, sin fuerzas, sangrando a punto de morir, quien puso su fe en Jesús aquel día?

Éste criminal se convirtió en tu hermano aquel día. El significado de la Pascua del Cordero fue revelado y culminado aquel día. Sobre el criminal que puso su confianza en Jesús, la sangre del Cordero Jesús lo cubrió para toda la eternidad, pero al otro criminal no. Las palabras de Éxodo 12 resuenan por los largos pasillos de la historia – “Veré la sangre y pasaré de largo”. El juicio de Dios no encuentra lugar para el que vive en la pascua. La salvación viene por FE, SACRIFICIO Y SANGRE. La fe, a la manera de Dios. El sacrificio y la sangre del Inocente sobre el culpable.

Identificado con uno u otro

La pregunta aquí no es si uno quiere “aceptar a Jesús” sino más bien si entiende que está plenamente identificado con uno de esos dos criminales crucificados. Los dos son espejos donde debemos encontrarnos reflejados. Como lo que encontramos en el principio de la historia, Dios sigue mirando a estas dos cosas: 1. la fe que uno tiene, y 2. la ofrenda o sacrificio en lo que el hombre ha puesto su fe y su confianza.

Por ese motivo, Jesús habló con Nicodemo haciéndole pensar sobre la Escritura que ya conocía muy bien, para darle la oportunidad de entender el significado de lo más importante. Nicodemo sabía muy bien que los israelitas en el desierto hubieran muerto por las mordeduras de las serpientes sin el rescate de Dios. Dios mandó a Moisés que pusiera en un palo una representación de algo que les hiciera pensar en su pecado. Con una mirada de fe, podrían ser salvos. Si uno quería ser salvo, sólo tenía que mirar hacia la serpiente levantada en el palo, confiando en que Dios le salvaría.

Jesús le dijo a Nicodemo: “Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna” (Juan 3:14-15). Debemos entender bien estos principios. La semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha. La tierra ha sido preparada antes de que la semilla sea sembrada.

Cuando uno comprende que el evangelio no se trata de “sonríe, Jesús te ama”, o “acepta a Jesús en tu corazoncito”, entonces puede ser iluminado con entendimiento sobre la importancia del cimiento. Romanos 1:17 dice: “Pues este mensaje nos muestra de qué manera Dios nos libra de culpa: es por fe y solamente por fe…” ¿De qué mensaje está hablando Pablo en este texto? Pues del mensaje que empieza en el principio y es desarrollado a lo largo de la historia. ¡Este mensaje nos muestra el camino de la fe, de principio a fin!

¡Es precisamente este mensaje el que nos muestra de qué manera Dios nos libra de culpa – fe y confianza en la ofrenda provista por Dios, el sacrificio y sangre de Jesús, el Inocente que cubre al culpable eternamente! Entonces queremos seguir animándoles, hermanos, en su buen trabajo, compartiendo el mensaje de esta manera cronológica, empezando con el fundamento, para que la gente pueda entender el significado del mismo y pueda decir con convicción: “¡Ahora veo claramente! Ahora entiendo y creo”.

LA ESENCIA DE LA IGLESIA SE ENCUENTRA EN SU FUNCIÓN

Durante las últimas semanas, hemos revisado juntos cuatro puntos importantes respecto a la iglesia y su liderazgo.  Ahora queremos continuar con el tema, animando a cada pastor, dirigente y líder ministerial en cuanto a lo que es la esencia de la función de la iglesia en contraste con las simples “formas” o “tradiciones” eclesiásticas.  Que Dios los bendiga abundantemente.  Los apreciamos.          

Lo siguiente viene de las páginas 151-153 del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto.        

Todos los miembros deben estar funcionando y sirviendo. No debemos llamar “iglesia” a un grupo de creyentes que se reúne sólo para cantar, dar ofrendas y escuchar predicaciones.  Si sólo unos sirven, en nada se parece a lo que es la iglesia. Solamente cuando cada miembro está sirviendo y funcionando podemos decir que tenemos una iglesia, un cuerpo vivo, el cuerpo de Cristo. 

Hermanos, debemos tener cuidado con lo que pensamos, lo que hablamos y cómo vivimos. Si hablamos de la iglesia sólo en términos de reuniones y estudios, convivencias y actividades, eso es algo vergonzoso, absurdo e inútil. Debemos avanzar a un nivel más serio, enfocado y maduro. El propósito de la iglesia verdadera está ligado al discipulado en todo. Mientras el cuerpo no esté funcionando con cada hermano sirviendo, cada uno siendo valorado por su importancia, desarrollando sus dones y siendo activo, no tenemos una iglesia. 

En demasiados lugares las iglesias siguen el modelo católico romano, aunque éstas lo nieguen. Para estos hermanos la iglesia se trata de una de dos cosas: el edificio que ellos llaman “iglesia” o el culto que allí se celebra. Fuera del edificio y fuera del culto, no hay propósito. La iglesia tiene una forma pero no tiene una función verdadera. 

Hermanos, especialmente ustedes que están en una posición de liderazgo, ¿están haciendo todo lo posible para que cada uno de la asamblea disfrute al máximo el uso de sus dones? ¿Están facilitando oportunidades y ayudando a los demás a funcionar y a servir?