En nuestras dos primeras REFLEXIONES consideramos varias perspectivas fundamentales importantes que tienen una relación directa con la verdadera vida cristiana en general y dos áreas importantes de identidad para el nacido de nuevo en particular.
Así que hoy, en esta tercera REFLEXIÓN profundizaremos en el primero de dos distintivos religiosos que necesitan ser tratados: ¡lo relacionado con el bautismo! Este tema, al igual que el segundo que trataremos, la Cena del Señor, ha sido profundamente corrompido por las tradiciones religiosas hasta el punto de que, en muchos casos, la función y los propósitos intencionales de Dios se han perdido casi por completo, dejando solo una forma, un ritual con muy poco sentido y vida, alejada del designio e intención divinos. ¡Dios tiene una gran bendición para nosotros en estas reflexiones! Así que, ánimo al considerar el desarrollo de estos temas.
Que estas breves REFLEXIONES les sirvan de edificación, bendición, ayuda y ánimo, tanto a nivel personal como en la buena obra que Dios les ha confiado. ¡ÁNIMO! ¡Dios los bendiga!
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(Tomado de Edifiquemos Sobre Cimientos Firmes — ETAPAS 2 y 3, páginas 31-33)
#1 – El Bautismo
El significado del bautismo – identificación
El primer punto se relaciona con la identidad del nacido-de-nuevo como individuo salvo y transformado – el bautismo.
Pablo escribió lo siguiente a los creyentes de Corinto: “No quiero hermanos, que olviden que nuestros antepasados estuvieron todos bajo aquella nube, y que todos atravesaron el Mar Rojo. De ese modo todos ellos quedaron unidos a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar. Igualmente, todos ellos comieron el mismo alimento espiritual y tomaron la misma bebida espiritual. Porque bebían agua de la roca espiritual que los acompañaba en su viaje, la cual era Cristo”. (1 Corintios 10:1-4).
El primer paso de cada nacido-de-nuevo que expresa gratitud a Dios y testimonio al mundo es la identificación del nuevo creyente en Cristo por medio del bautismo. El bautismo tiene una función muy importante en y por medio del creyente. La forma en que se practica el bautismo tiene un fuerte impacto en la vida de las personas. En muchas partes, proclaman la importancia de este primer “paso de testimonio” del nuevo discípulo. Sin embargo, por medio de las formas que practican; limitan y “encierran” el testimonio entre los que menos lo necesitan, la iglesia.
En tantos lugares se mantiene la costumbre de bautizar a los nuevos creyentes en el edificio de reunión de la iglesia, delante de los miembros de la congregación. Esta forma limita el testimonio del individuo y también sirve para limitar su perspectiva en cuanto a la importancia de su identidad en Cristo en este mundo.
Mucho se ha escrito sobre el tema del bautismo, pero muy poco para respaldar bíblicamente las prácticas que muchas iglesias tienen hoy en día. Estas prácticas y formas populares, pero no bíblicas, han dado lugar a mucha confusión que se pudo haber evitado si las congregaciones hubiesen seguido las prácticas de la iglesia primitiva.
En preparación para la enseñanza de las Etapas 2 y 3 debemos considerar profundamente cuál es la mejor manera de introducir el concepto y el propósito del bautismo. Probablemente, muchos de los equipos tendrán que incluir un segmento de “desenseñanza” al llegar a esta parte, para ayudar a los nacidos-de-nuevo a seguir el camino de la verdad y no atascarse en perspectivas absurdas.
Si comparamos las perspectivas y prácticas populares de nuestros días, con los ejemplos que tenemos en el libro de los Hechos, ¡pareciera que estuviéramos hablando de dos enfoques e historias totalmente diferentes! En el libro de los Hechos, se nos enseña el bautismo como el “inicio” de testimonio de una persona nacida de nuevo e identificada plenamente en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Sin embargo, en nuestros días, hay algunas iglesias que relacionan el bautismo con exigencias, con compromisos, con pruebas de fidelidad, membresía en la “iglesia”, la obligación de dar “diezmos” y “ofrendas”, ritos de purificación, cursos de “preparación” y otras cosas parecidas. Algunos grupos enseñan el bautismo como medio de protección contra las enfermedades o de los “ataques del enemigo”. Otros grupos tradicionales creen que el ser bautizado por cierto líder de su movimiento religioso les dará “más poder”. Algunos enfatizan que el lugar donde se lleva a cabo el bautismo es importante mientras que otros enfatizan cierta vestimenta especial que uno debe ponerse para supuestamente recibir una “unción poderosa”. Otros enseñan que el bautismo deja al individuo “santificado”. Todas estas locuras, entre otras, solo sirven para desviar a la gente del debido enfoque, intoxicándola con ideas e imaginaciones irrazonables.
El bautismo – forma y función
No ignoramos que haya varias formas diferentes, y hasta creencias, respecto al bautismo. En la mayoría de las iglesias cristianas se practica el bautismo por inmersión, mientras que en otras por aspersión (rociando unas gotas de agua sobre el individuo).
Muchas iglesias solo bautizan a sus creyentes, mientras que otras practican el bautismo de los infantes. No vamos a discutir estas diferentes posiciones o prácticas en este punto. Considero que si nos concentramos en el significado, el propósito y la función del bautismo, veremos con mayor claridad que el objetivo primordial del bautismo es la identificación del nacido-de-nuevo en Cristo.
Si mantenemos este enfoque fundamental en cuanto al propósito y el significado del bautismo, entonces es más probable que encontremos las formas que tengan mucho más sentido. Hay tantas prácticas, en las iglesias tradicionales de hoy, que incluyen formas raras, místicas, rituales exóticos y hasta chistosos. Es probable, que entre los nuevos creyentes de su grupo, varios hayan sido testigos de algunas de estas tradiciones. Probablemente, su entendimiento de lo que significa el “bautismo” haya sido influenciado por estas ideas.
Por lo tanto, será necesario incluir, en el desarrollo de la instrucción, tiempos de “desenseñanza” aunada a la enseñanza correcta. Cada aspecto de la continuación del discipulado de los nacidos-de-nuevo de las Etapas 2, 3 en adelante debe tener propósitos bíblicos definidos. Todo lo relacionado con la iglesia, tanto en su función como en su forma, debe ser evaluado a la luz del propósito y significado de la Palabra de Dios, no por las instituciones humanas ni por intereses egoístas.
