Al comenzar un nuevo año, queremos animar a todos nuestros amigos y consiervos a tomar la iniciativa de forma intencionada para aprovechar cada oportunidad que tengamos de servir o ministrar a quienes nos rodean. En la REFLEXIÓN de hoy nos centraremos en el tema de las oportunidades.
DOS JÓVENES, UN CAIMÁN Y OPORTUNIDADES PASAJERAS
“Pienso en ello todo el tiempo. Recuerdo cómo estaba a la orilla del río y todo pasó tan rápido. Apareció el caimán y se la llevó. Nadie pudo salvarla…”
La tristeza se reflejaba en el rostro de David al relatar la historia. David es un joven de una de las comunidades indígenas que participó recientemente en uno de los programas de Discipulado Cimientos Firmes que realizamos en un pueblo lejano. David no era el único del grupo contemplando profundamente algunas perspectivas relacionadas a la gratitud y la importancia de aprovechar las oportunidades.
Con mucha tristeza por una oportunidad perdida, David relató lo que él y los otros habían presenciado:
“Pienso en ello todo el tiempo. Recuerdo cómo estaba al borde del río y todo sucedió tan rápido. Apareció el caimán y se la llevó. Nadie pudo salvarla. Su cuerpo quedó completamente destrozado en cuestión de segundos. Los hombres luego intentaron encontrar al caimán y matarlo, pero desapareció.
“Se fue mi amiga, fue arrastrada por el caimán, y con ella se perdió la oportunidad de compartirle la Palabra de Vida. Me siento muy mal por ella y también me siento culpable por no haberle compartido esta enseñanza, esta enseñanza de vida eterna que estamos escuchando y aprendiendo aquí. Esto me ha hecho pensar de una manera muy diferente.”
Durante los días que trabajamos juntos, otros participantes del grupo Discipulado Cimientos Firmes compartieron sus propias historias, testimonios, exhortaciones y palabras de ánimo con los demás. Muchos expresaron su gratitud por lo que Dios les había estado mostrando y enseñando. También se hizo énfasis en la importancia de tomar la iniciativa de manera intencional y aprovechar cada oportunidad que tengamos de servir, ministrar y de compartir la historia de Dios a quienes nos rodean. Los hermanos recalcaron su renovada conciencia de la importancia de tener cuidado de no dejar pasar las oportunidades.
Varias meditaciones que compartimos con el grupo durante nuestro tiempo juntos nos recordaron un versículo corto que parece recibir poca atención en muchos círculos cristianos, pero que, puesto en práctica, ha demostrado vez tras vez ser de gran bendición y edificación:
“Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien“ (Hebreos 10:24).
Estimado lector, amigo y hermano, te apreciamos profundamente. ¡Confiamos que esta breve reflexión de hoy sirva de inspiración, bendición y aliento para tu vida! ¡ÁNIMO!
Rick y Eunice
