En la REFLEXIÓN la de semana pasada, echamos un vistazo a la perspectiva relacionada con la actitud de los líderes y cómo los siervos de Dios necesitan pensar de los demás. Esta semana consideraremos algunos puntos de vista sobre la necesidad de la buena coordinación entre los pastores y el propósito de las reuniones de los dirigentes en relación con los ministerios.
Ha sido nuestra práctica, en los equipos de plantación de iglesias, apartar un tiempo semanal para trabajar juntos orando, y para considerar las necesidades, retos y luchas de los hermanos de la congregación y de nosotros mismos. En algunas reuniones no es bueno tomar decisiones sino sólo orar por los hermanos. En otras, hay momentos en los que después de orar, debemos discutir, tocar temas difíciles y, estando unidos, buscar la mejor decisión sobre asuntos delicados. Luego está la necesidad de visitar a todos los hermanos, trabajar con ellos, ayudarlos y servirlos. Apreciados hermanos, les recomendamos seguir este ejemplo.
Los llamados “líderes” no son en realidad líderes si su contacto con los hermanos está limitado a cultos, reuniones y cosas por el estilo. Por eso, el trabajo de los líderes es muy importante y no puede ser tomado a la ligera. Los dirigentes deben ser hermanos conscientes de los demás.
Así mismo los dirigentes, igual que otros hermanos de la congregación, deben tener comunicación con los enviados de la iglesia, los misioneros. Conocemos a varios misioneros que han trabajado en el campo por más de veinte años y ni una sola vez han recibido siquiera una notita de ánimo de los sobreveedores. ¡Y en algunos de estos casos, estamos hablando de iglesias que hasta tienen un pastor dedicado, de tiempo completo, a los trabajos misioneros de la iglesia! Somos testigos, no es una exageración, pero eso sí, es una tremenda pena.
Recomendamos que en las asambleas y equipos de plantación de iglesias, haya hermanos responsables que tomen muy en serio la necesidad de reunirse cada semana. Siempre hay necesidades. Si los hermanos vienen, o no, a buscar ayuda, los dirigentes deben salir a visitar, trabajar y convivir con cada uno. Hay demasiadas iglesias donde los pastores sólo buscan a los hermanos cuando faltan a un culto, cuando están enfermos o si el hermano está causando problemas.
(Tomado de las páginas 294-296, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).
