Hoy presentamos la segunda parte de esta serie: La necesidad de la “desensibilización” en relación con el bautismo y la Cena del Señor.
La próxima semana comenzaremos nuestro análisis del tema del bautismo en particular. Pero antes de hacerlo, será muy útil considerar algunas de las contradicciones ilógicas en el entorno donde muchos de nosotros servimos; influencias que nos llaman a dedicar el tiempo necesario con los recién nacidos-de- nuevo para abordar las orientaciones religiosas que resultan tóxicas para el sano crecimiento del cuerpo de Cristo.
¡ÁNIMO y Dios los bendiga! ==================================================================== (Tomado de Edifiquemos Sobre Cimientos Firmes — ETAPAS 2 y 3, páginas 29-31)
Contradicciones ilógicas.
Es sorprendente la cantidad de institutos bíblicos reconocidos por su “sana doctrina”, teología y buena enseñanza bíblica que producen “ministros” que luego propagan en las “iglesias” enfoques erróneos, ajenos y extraños. Es esencial que los nacidos-de- nuevo no se confundan con estas enseñanzas tradicionales relacionadas con algunos temas que ya mencionamos, tales como: “iglesia”, “bautismo”, “Cena del Señor”, “diezmos”, etcétera. Más adelante veremos algunos de estos temas importantes.
Lo curioso es que la gran mayoría de estos “ministros preparados” tienen un entendimiento correcto de las verdades bíblicas. Sin embargo, su orientación religiosa los mantiene esclavizados a principios adulterados en la práctica. Si tuvieran que tomar “un examen teológico” sobre los temas ya mencionados, podrían responder a las preguntas correctamente y sin dificultad. La forma religiosa contamina y corrompe la función intencional de Dios y el resultado es una fe estéril, sin vida y sin función. Para los religiosos, la forma tradicional de hacer las cosas es estimada con mayor importancia que el propósito, el significado y la función, y el resultado es una lastimosa contradicción. Las formas religiosas-tradicionales debilitan, limitan y eliminan la correcta función intencional de Dios. Esta contradicción es indiscutible y se ve claramente.
Algunos distintivos de la religiosidad y la necesidad de la “desenseñanza”.
Hay varios distintivos que deben ser tratados. El propósito de la “desenseñanza” de estos distintivos es equipar a cada nacido-de nuevo y, a la vez a la iglesia naciente a evitar la seducción de las destructivas formas religiosas. Cada una de estas tradiciones religiosas sirve para paralizar la debida y correcta función de los seguidores de Dios.
El significado, propósito y función bíblica de los siguientes temas son muestras increíbles, hermosas, animantes, fascinantes y de gran bendición cuando los seguidores de Dios los experimentan de acuerdo a la intención y los propósitos de Dios.
Dos distintivos religiosos que necesitan ser tratados.
A continuación, abordaremos solamente dos de estos distintivos, aunque mencionaremos otros que son igualmente importantes. Estas dos muestras pueden servir para señalar o revelar otras áreas de la vida cristiana que han sido impactadas profundamente por las corrosivas influencias religiosas. Estos temas representan dos áreas fundamentales del inicio de la vida cristiana.
El primer punto se relaciona con la identidad del nacido-de-nuevo como individuo salvo y transformado – el bautismo. El segundo tema se relaciona con la gratitud renovada al recordar lo que hizo Dios para traernos la salvación – la Cena del Señor.
Muchos de ustedes han señalado específicamente estos dos temas, entre algunos otros. Mientras los revisamos, les rogamos que piensen en lo que Dios quiere como fruto, resultado y función en cada punto. Este proceso de cuestionamientos nos ayudará a resolver los otros asuntos, que igualmente han sido enredados, distorsionados y confundidos por la religiosidad.
Siempre debemos buscar discernir el propósito y la intención de Dios. Debemos pensar en qué es lo que Dios desea respecto a la función, el propósito y el resultado de Su voluntad.
Cada uno de ustedes viene de un contexto distinto. No importa su contexto cultural o su idioma; la función y el propósito de Dios serán siempre los mismos.
No obstante, las necesidades pueden variar de un contexto a otro. Entonces la forma de facilitar una buena función puede ser diferente en cada lugar. Los líderes de cada lugar deben asegurarse de que las formas que utilizan realmente faciliten la debida función de Dios. El líder sabio siempre estará pendiente y reconocerá cuando las formas de hacer las cosas debilitan, limitan, paralizan o eliminan la correcta función. Estos asuntos ocupan un lugar importante en nuestra preparación como maestros para la continuación de la enseñanza. Conforme avancemos, encontraremos estos asuntos entre otros.
