Esta es nuestra quinta semana, dedicando solo unos cuantos minutos cada una de estas semanas para refrescar nuestra visión sobre la importancia de nuestras actitudes, lo fundamental de mantener una perspectiva correcta, de tomar la iniciativa en la organización, el trabajo en equipo, y el discipulado intencional.
Cerraremos esta breve serie de cinco semanas con un breve vistazo de la importancia de la estabilidad a largo plazo, la fidelidad, la dedicación y el compromiso en las vidas de quienes sirven o desean servir como sobreveedores.
Es bueno que no haya cambios constantes en el equipo de sobreveedores. Los dirigentes deben ser dedicados, fieles y comprometidos. No deben ser inestables o indecisos en su servicio. De esta manera pueden servir muchos años en este ministerio. En la iglesia debe haber siempre un crecimiento lento pero seguro, tanto en el discipulado y el ministerio, como también en el liderazgo. En cuanto al liderazgo, este crecimiento debe ser lento, responsable y cuidadoso, pero sin limitar o cerrar paso a otros hermanos que han sido constantes, fieles, íntegros, responsables, y que califican, moral y espiritualmente, para este servicio.
Debes haber nuevos discípulos como fruto del ministerio de todos los hermanos. A la vez, en la congregación, deben existir hermanos que puedan unirse al equipo de dirigentes. Toda la congregación debe servir. Si los hermanos de la congregación no están ministrando personalmente en la comunidad y alcanzando a los necesitados, esto demuestra que hay un problema serio con los hermanos. Además, revela un problema sistémico en el liderazgo. Si los dirigentes dejan de crecer, de aprender y de sumar cada tantos años a otros hermanos al servicio de sobreveedor, entonces, en poco tiempo, habrá estancamiento, no sólo en el liderazgo sino también en la iglesia.
¡Ánimo amigos! Cuando todos los hermanos de la iglesia están sirviendo, participando en el trabajo de alcanzar a los perdidos y necesitados, y edificándose los unos a los otros en la congregación, entonces verán lo que es en realidad la iglesia a la manera de Dios. Hermanos, harán bien en no pasar por alto estas dinámicas tan delicadas, pero a la vez, tan importantes.
(Tomado de las páginas 297-298, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).
