En la REFLEXIÓN de la semana pasada, revisamos brevemente unos puntos de vista sobre la necesidad de una buena coordinación entre los dirigentes y el propósito de las reuniones pastorales en relación con los ministerios. El discipulado es un enfoque que debemos encontrar entretejida en cada aspecto de la vida congregacional. Los dirigentes deben tomar la iniciativa para enfocarse en el discipulado en todos y cada uno de los contextos ministeriales. Esperamos que esta breve REFLEXIÓN sea un ánimo para cada uno de ustedes que están esforzándose por guiar a cada miembro de su congregación a su máximo potencial en el uso de sus dones espirituales para la edificación del cuerpo y para los buenos propósitos eternos de Dios.
En las visitas para trabajar o convivir, y en los equipos enseñando los estudios cronológicos Edifiquemos Sobre Cimientos Firmes , les damos esta recomendación; No trabajen solos. Deben hacer todo lo posible por llevar a uno o dos hermanos más. Así otros tienen la oportunidad de observar, apoyar y quizás, participar. En cuanto al trabajo de los dirigentes, es importante que otros hermanos los acompañen para observar, aprender y, en algunos casos, participar con sus hechos. De repente esto se convierte en parte del discipulado con algunos. Sea como mar, de ninguna manera los dirigentes deben trabajar de forma tal que sólo ellos aprendan cómo llevar a cabo estos ministerios. Deben trabajar de manera que se reproduzca y crezca el trabajo.
En las reuniones de los dirigentes, deben tomar en cuenta la importancia del discipulado, no sólo el trabajo. El ministerio de la iglesia es para y por medio de toda la iglesia, no sólo de los dirigentes.
La iglesia no es iglesia si los miembros de la misma no están funcionando. Este enfoque es básico para los dirigentes, ayudar a los demás a desarrollarse y sobresalir.
(Tomado de las páginas 296-297, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).
