Esta es nuestra cuarta reflexión relacionada con la necesidad de la “desenseñanza” en relación con el bautismo y la Cena del Señor. ¡Ahora seguiremos contemplando algunos aspectos de la identidad del nacido-de-nuevo en Jesucristo y cómo esta se manifiesta a través del bautismo a la manera de Dios!
¡Que Dios te anime hoy mientras continúas navegando y recorriendo el camino de esta vida con plena integridad y firmeza de carácter, tanto en tu vida personal como también en tu servicio, invirtiendo en los propósitos eternos del Todopoderoso! Tus esfuerzos son muy importantes y tienen consecuencias eternas. Eres profundamente
valorado y apreciado. ¡Ánimo!!!
==========================================================================(Tomado de Edifiquemos Sobre Cimientos Firmes– ETAPAS 2 y 3, páginas 33-36)
El bautismo – testimonio
Desde el principio, hemos tenido la costumbre en nuestras congregaciones de llevar a cabo los bautismos en la calle, frente a las casas de los nuevos discípulos. De esta manera, sus conocidos, vecinos y otros del público pueden observar (¡Aunque a veces con mucha curiosidad!) lo que está pasando. Salvo en pocas excepciones, esta es la forma que hemos practicado. Esta forma facilita la función para que el creyente pueda dar testimonio público de su nueva vida, ante sus vecinos, amigos, ante los creyentes, así como ante los que no lo son. De esta manera, el individuo va uniendo sus “convicciones internas” con el “acto público externo”. Vamos a hablar un poco sobre lo que es y lo que no es el bautismo, empezando con el texto citado anteriormente, 1 Corintios 10:1-4.
El bautismo en la nube y en el mar – identificación. Nuestro hermano Pablo habla sobre algunas cosas que a simple vista, para algunos podrían parecer extrañas. Al hacer referencia a la historia de los israelitas, sobre un evento que había ocurrido casi 1.500 años antes de Cristo, nos dice que todos ellos quedaron unidos a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar. Luego habla de cómo tomaron agua de la roca espiritual que los acompañaba en su viaje, la cual era Cristo. Aquí Pablo menciona tres “identificaciones”, un bautismo en la nube, otro bautismo en el mar, y la provisión de Cristo quien los acompañaba dándoles pan del cielo y agua de la roca en su viaje, ¡suceso ocurrido casi 1.500 años antes del nacimiento de Jesucristo!
Obviamente, no estamos hablando del mismo bautismo en el Nuevo Testamento o en nuestras iglesias hoy en día, pues en este contexto, los israelitas se unieron a Moisés al ser bautizados (Moisés sirvió como símbolo o figura de Cristo). El texto dice que los israelitas quedaron unidos a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar.
Las preguntas que surgen son, ¿Qué es el bautismo en la nube? Y luego, ¿Por qué dice que fueron bautizados en el mar, si ninguno de los israelitas fue sumergido ni se mojó, al pasar por las aguas? Al considerar estas preguntas, podríamos confundirnos rápidamente, tratando de interpretar cuál es la forma correcta, cuál es la forma de bautizarnos en la nube y en el mar. Sin embargo, deberíamos enfocarnos únicamente en el hecho de que Dios estaba identificando a Su pueblo con el Libertador.
Lo importante no tiene nada que ver con esas cuestiones de las formas. Debemos tener cuidado de no pasar por alto el propósito, la función y el objetivo de estos temas y enredarnos en lo absurdo. En ningún momento se detuvieron los israelitas para organizar un comité de bautismos para discutir sobre las formas – cuántas clases de preparación se debían tomar antes de la ceremonia, dónde conseguir suficientes floreros para decorar, o por la preparación de batas especiales y apropiadas, o de los ensayos de las preguntas y respuestas que tendrán lugar antes de ser bautizados.
Lo importante se centra plenamente, en algo que, desafortunadamente, se ha perdido en muchos de los bautismos de hoy. Lo fundamental era su plena convicción, decisión e identificación con la guía de Dios (en la nube) y Su poderosa mano que los pasaba de la muerte a la vida nueva (pasando por el mar entre dos murallas de agua).
“Identificaciones” que nos sirven de ejemplo Pablo exhortó a los hermanos de Corinto, de la siguiente manera: “No quiero hermanos, que olviden que nuestros antepasados estuvieron todos bajo aquella nube, y que todos atravesaron el Mar Rojo”. Esto ocurrió al inicio del éxodo del pueblo de Israel. Habían dejado atrás su antigua vida, la vida de esclavitud y el dominio del opresor para seguir a Dios hacia la tierra prometida.
Hermanos, hay mucho por decir sobre la importancia de la función del bautismo, pero tengan cuidado. En el momento en que perdamos el testimonio, la guía de “la nube”, o sea, la dirección de Dios, el agradecimiento por el camino que Dios nos abrió para atravesar “el mar”, (la muerte), lo único que nos quedará es una forma muerta, un rito religioso, absurdo e inútil.
Les animamos a leer 1 Corintios capítulo 10. Inmediatamente se darán cuenta de que todos estos eventos sucedieron como ejemplo para nosotros. No fueron registrados con el fin de darnos ciertas formas sobre cómo hacer las cosas, sino para motivarnos a revisar los fundamentos de nuestras vidas, nuestros valores y nuestra dirección en esta vida. Estos enfoques serán esenciales para los nuevos creyentes en sus grupos quienes pronto estarán contemplando lo que en verdad es el bautismo que glorifica a Dios.
No tomaremos el tiempo, en este momento, para hacer un estudio exhaustivo sobre el bautismo, pero les queremos dejar unas pautas básicas para ayudarles, lo mejor posible, a estar preparados para esta parte de la enseñanza. Queremos apoyarles en el buen discipulado que están llevando a cabo y a evitar la infección cancerosa que viene con las formas muertas de la religiosidad.
