La necesidad de que los pastores den ejemplo, lideren e inviertan en el desarrollo de los miembros de su iglesia y en el uso de sus dones. (1era de 5)

En los últimos años, hemos trabajado en diversos contextos donde las iglesias practican un liderazgo pastoral de equipo (liderazgo bíblico de dirigentes) o están en proceso de organizar un liderazgo bíblico compartido en equipo.

La mayoría de estas iglesias han participado con nosotros en la iniciativa de Discipulado Cimientos Firmes. Muchos de estos pastores han expresado cómo las perspectivas del Discipulado Cimientos Firmes no solo han impactado su manera de ver la necesidad de que las iglesias participen activamente en ministerio y evangelización, sino que también han transformado su perspectiva del discipulado, tanto en relación con el pastoreo como en la multiplicación de ministerio entre los necesitados.

En las próximas cinco semanas, consideraremos cinco breves REFLEXIONES relacionadas con las responsabilidades de quienes pastoreamos en diferentes áreas:

1. La necesidad de que los pastores den ejemplo, lideren e inviertan en el desarrollo de los miembros de su iglesia y en el uso de sus dones.

2. La necesidad fundamental, absoluta y esencial de que los ancianos demuestren humildad genuina y la convicción de que las demás personas son inmensamente valiosas y más importantes que ellos mismos.

3. El propósito y la naturaleza práctica de las reuniones de los dirigentes en relación con el ministerio básico.

4. La oportunidad para el discipulado en los contextos de la enseñanza, la visitación, la evangelización, el servicio y el pastoreo.

5. La necesidad de pastores estables, fieles, dedicados y comprometidos a largo plazo.

Esta semana consideraremos brevemente el primer punto: la necesidad de que los pastores den ejemplo, lideren e inviertan en el desarrollo de los miembros de su iglesia y en el uso de sus dones.

Ustedes, que son los dirigentes, deben ser los primeros en tomar las riendas en los trabajos más humildes. Ustedes deben ser los primeros en reconocer, animar y estimar a los demás y a su trabajo. Cuando sirvan de esta manera, los demás seguirán este ejemplo y todos verán lo que es un equipo. Su testimonio será una luz para los perdidos y también para las iglesias institucionales. Pablo, el fundador de la iglesia de Filipos en Macedonia, no sólo mostró una actitud de humildad y equipo con éstos sus hermanos, sino que les instruyó también en lo mismo.

En su carta a los creyentes filipenses, Pablo se dirige a toda la comunidad cristiana con sus dirigentes y diáconos, todos juntos. Les instruye y exhorta a vivir todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito.

En nuestros tiempos, muchas iglesias buscan unir a la gente por medio de convivencias, “encuentros”, comidas y un sinfín de actividades. Pero, Pablo tenía otro principio en mente. El fundamento que propone Pablo descentraliza la iniciativa de liderazgo, dando a cada miembro una importancia y la responsabilidad de edificar a los demás de acuerdo a sus dones. Pablo estaba pensando en el propósito y función de la iglesia, y la necesidad de la participación de cada miembro del cuerpo. “Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros” (Filipenses 2:4).

Aquí escribe Pablo sobre cuatro cualidades (viviendo todos unidos en 1. armonía, 2. amor, 3. espíritu y 4. propósito – Filipenses 2:1-2). Está instruyendo a los hermanos a no buscar sólo su propio bien, sino también el bien de los demás. Aquí encontramos el fundamento para la formación de todo equipo; el precepto que desarrolla una actitud de equipo, compañerismo, aprecio, estima, amor, respeto, visión, humildad genuina y bienestar social. Estos preceptos sirven para el bien de las relaciones personales, matrimoniales y familiares además de ser esenciales para todo equipo de dirigentes en cualquier iglesia. Pablo escribió: “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo”. (Filipenses 2:3).  

(Tomado de las páginas 292-293, Las Lágrimas en el Camino de Mileto).

DOS CAMINOS DISTINTOS DE FE

En nuestra REFLEXIÓN más reciente, repasamos brevemente cómo a lo largo de las Escrituras vemos el desarrollo de dos CAMINOS QUE LLEGAN CERCA DE JESÚS, dos caminos muy distintos. Hoy volvamos a Génesis y analicemos un texto en particular, junto con sus implicaciones con respecto al establecimiento de estos  DOS CAMINOS DISTINTOS DE FE que mencionamos en la REFLEXIÓN pasada.

Génesis 4:3-5

Pasó el tiempo, y un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha. También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. 


Aquí encontramos a Caín y Abel, ambos firmes creyentes en Dios, ambos delante Dios para presentarle ofrendas, y ambos con el deseo de ser aceptados por Dios.

¡No se molesten porque dijimos que tanto Caín como Abel eran firmes creyentes! ¡Puede ser tentador ignorar o negar la fe de Caín debido a su actitud!   Aunque, como veremos, la fe de Caín sí fue descalificada por no ser “fe a la manera de Dios”, ¡de ninguna manera podemos decir que no tenía fe!  ¡Todo lo contrario!  Podemos ver claramente a Caín como un hombre de gran fe, aunque si, su fe era una fe ligada a la religiosidad (es decir, una fe relacionada con obras egocéntricas). Cabe añadir que no fue Abel quien primero se acercó al altar, sino Caín.


Como se repite a lo largo de las Escrituras, y también se repite para recordar a quienes trabajan en los diferentes círculos ministeriales: “Más importante que la Palabra es el propósito y el significado del mensaje”.  Aquí, en Génesis 4, este punto queda más claro. Caín como también su ofrenda fueron rechazados simplemente porque Caín había rechazado el significado y el propósito de Dios en cuanto a una ofrenda aceptable.

Por otro lado, vemos a Abel. La actitud de Abel fue completamente opuesta a la de su hermano. El texto nos dice que tanto Abel como también su ofrenda fueron aceptados, mientras que Caín y la ofrenda suya no.  En ambos casos, la forma de pensar y la comprensión del significado y el propósito de la ofrenda que cada uno presentó a Dios expusieron claramente la actitud del corazón del hombre que la ofrecía.  Al mismo tiempo, la fe de cada uno se expuso desde una perspectiva totalmente diferente. 

Por esta razón, solemos decir que en realidad el hombre no se salva por la fe,,,,, a menos que esa fe sea “a la manera de Dios”. Hebreos 11:4 explica por qué Abel fue declarado justo y sus ofrendas aceptadas (Por fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que el que ofreció Caín, y por eso Dios lo declaró justo y le aceptó sus ofrendas. Así que, aunque Abel está muerto, sigue hablando por medio de su fe.).  A la vez, nos ayuda a comprender el significado más profundo de Hebreos 12:1-2a (Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante.  Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona).


Caín y Abel representan los dos caminos que llegan cerca de Jesús; representan la diferencia entre la religión y la fe verdadera, la diferencia entre el camino del hombre y el de Dios, entre los esfuerzos inútiles del ego por ganarse la gracia de Dios y la perfecta provisión de la gracia de Dios en Jesús.

Estos principios no solo se relacionan con nuestra vida, nuestros valores y pensamientos como nacidos-de-nuevo, sino que también son fundamentales en lo QUE hacemos y, a veces aún más importante, en CÓMO lo hacemos en nuestros esfuerzos por alcanzar a los demás (evangelismo, enseñanza, ministerio, etc.).

Con esta breve REFLEXIÓN, queremos incluir un par de páginas de Las Lágrimas en el Camino de Mileto (páginas 183-185), las secciones tituladas: ¿Una decisión o un nacer de nuevo?, y La fe de Caín y la fe de Abel.  Esta lectura se relaciona con la fe verdadera, la aceptación ante Dios y el tema de las decisiones.


¡Que Dios nos rete, anime y bendiga ahora mismo a cada uno de nosotros a través de Su Palabra y esta breve REFLEXIÓN!  Dios los bendiga!!!

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Las Lágrimas en el Camino de Mileto. Páginas 183-185 

¿Una decisión o un nacer de nuevo?

Mucho evangelismo de hoy pone su énfasis en “una decisión” para recibir a Jesús. ¡Pero cuántos han “tomado una decisión” sin experimentar un nuevo nacimiento! Si leemos con cuidado y entendimiento Juan 2:22 al 3:16, veremos que en ningún momento Jesús buscaba que la gente tomara “una decisión”, como  es   costumbre  hoy. Al contrario, en la última parte de Juan capítulo 2, dice que muchos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. Pero Jesús no confiaba en ellos. Jesús conocía el corazón de la gente y sabía que estaban interesados en los milagros que hacía, pero no en el significado y propósito de ellos. La gente creyó en Él, pero su “fe” no era una fe relacionada a la salvación.

Aquí hay un principio que no debemos descuidar. Hermanos, no se dejen llevar por el tradicionalismo por más popular que éste sea. Es mejor ser sabios y realistas, que necios y populares. Muchos grupos evangelísticos e iglesias buscan, por cualquier medio, que la gente “crea en Jesús” para luego “tomar su decisión” de recibir a Jesús en su corazoncito. Pero no toda fe es fe salvadora.

La fe de Caín y la fe de Abel

Esto lo vemos desde el principio. En el capítulo 4 de Génesis, vemos uno de los primeros ejemplos. “Pasó el tiempo, y un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha. También Abel llevó al  Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas.   El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda…” ¿Lo ven? Desde el principio, hay una relación entre la fe del hombre y en cómo esa fe está demostrada.

Caín creía en Dios. Pero la manera en que creía revelaba que no creía en el propósito de Dios. Su “fe” no era a la manera de Dios. De nuevo vemos, que más importante que la Palabra, es el significado de ella. Piensen bien en este punto. Verán y entenderán muchas cosas.

Cuando Caín es rechazado por Dios, se enoja muchísimo y pone muy mala cara. ¿Cuál es la diferencia entre la fe de Caín y la fe de Abel?  Los dos creían en Dios. Pero Caín creía a su propia manera mientras que Abel creía a la manera de Dios.  Este principio se desarrolla a lo largo de todas las Escrituras. No por creer en Jesús uno  necesariamente es salvo. Uno tiene que entender   que hay diferentes formas de cómo se utiliza el término “creer”.

Santiago 2:19 lo expone de esta manera, “Tú crees que hay un solo Dios, y en esto haces bien; pero los demonios también lo creen, y tiemblan de miedo”. Hoy día es demasiado común ver el evangelismo enfocado en sólo sacar una declaración de  consentimiento o conformidad de la gente en que Jesús es el Señor o que murió por sus pecados, pero una conformidad no relacionada con los propósitos de Dios y el significado de Su Palabra.

DOS CAMINOS QUE LLEGAN CERCA DE JESÚS

El día de la crucifixión de Jesús, también había otros dos hombres condenados a morir.  Interesante que Jesús no fue crucificado solo, ni con otro, ni con otros tres o más, sino con solamente dos; y Jesús estuvo en medio de los dos.  Uno de los malhechores a la derecha, y el otro a la izquierda….. y Jesús en el medio.

Quizás muchos ven a estos dos como simplemente dos malhechores.  Sin embargo, para la mayoría de los que han recibido los estudios bíblicos que llamamos “Cimientos Firmes”, un recorrido por la historia bíblica desde el principio, pueden concluir con una perspectiva distinta.  Para muchos de ellos, terminan contemplando a estos dos hombres como representantes de toda la humanidad desde el principio hasta el día de hoy.

Cada uno de nosotros está representado por uno de estos hombres, así como por la eternidad que sirven para personalizar.

Terminaron con dos actitudes diferentes, dos perspectivas y convicciones distintas y dos destinos opuestos.  Todo eso a pesar del hecho de que ambos eran malhechores, ambos cometieron ofensas, ambos fueron condenados, ambos eran culpables, y ambos estaban muriendo.  Sin embargo, uno está en el cielo y el otro no.  La diferencia radica en la convicción y la actitud que tenían hacia Aquel que estaba en medio de ellos, Jesús.    

El mensaje bíblico desde el principio de la historia apunta a Jesucristo.  El enfoque de la historia está centrado en Él.  Sin embargo, a veces, en el afán de querer llevar a las personas hacia el Salvador, podemos encontrarnos culpables de haberles quitado su necesidad primordial de obtener una perspectiva fundamental de Jesucristo, que solo se puede alcanzar desde un punto de vista distinto.

Desde el comienzo de la historia bíblica, se desatan dos caminos que se ven con creciente claridad a medida que avanza la historia, culminando en el día de la crucifixión de Jesús. Una pregunta que nos confronta es: ¿Adónde nos llevan estos dos caminos? Muchos dirían, quizás sin pensarlo mucho: “¡Nos llevan a Jesús!”. Bueno, los dos caminos terminan muy cerca de Jesús, pero no llegan exactamente a Él.  Los dos terminan topándose en las cruces de los dos hombres crucificados a los lados de Jesús, no a Jesús mismo. 

A través de esta breve REFLEXIÓN, deseamos animar a cada uno de nuestros lectores, compañeros, consiervos, amigos y hermanos a repasar algunos de los principios que hemos enfatizado.  Más importante que el mensaje mismo de Dios es comprender el significado y el propósito por el cual Dios nos dio Su Palabra. 

Damos muchas gracias a Dios por tu vida.  Le agradecemos por tu decisión de tener a Jesucristo como el punto céntrico de tu vida.  Por medio de la presente, te animamos a volver a leer atentamente las páginas 193-199 del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto (el texto viene a continuación).  

Dios te bendiga abundantemente,

Rick y Eunice 

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Del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto, páginas 193-199

Dos caminos que llegan cerca de Jesús

Te darás cuenta que muchos métodos populares de evangelismo se enfocan en llevar a la gente a Jesús. El trabajo de ustedes es algo parecido pero a la vez distinto. Mientras van contando pacientemente la historia de Dios, los interesados van identificándose con los personajes y dinámicas de la historia, y van viendo la distinción entre estos dos caminos. Cuando lleguen al Nuevo Testamento y, más delante, acercándose a la crucifixión de Jesús, la pregunta que nos confronta es ¿A dónde nos llevan estos dos caminos? La mayoría, por su orientación religiosa, diría rápidamente, “nos dirigen a Jesús”. Casi nos llevan a Jesús, sin embargo no es así.

Estos dos caminos terminan muy cerca de Jesús, pero no llegan exactamente a Él. Los dos terminan topándose en las cruces de los dos hombres crucificados a los lados de Jesús, no a Jesús mismo.

Aquel día en que Jesús fue crucificado llevaron a otros dos. Estos dos hombres eran criminales, condenados a morir. ¿Crees que fue una coincidencia que hubieron dos culpables crucificados aquel día con Jesús? ¿Es una coincidencia que no fue crucificado Jesús sólo, o Jesús crucificado con uno, tres o más? ¿Es una casualidad que Jesús fuera crucificado en medio de los dos y no a un lado de ellos? ¿Te parece raro que de esos dos hombres culpables, condenados a morir a cada lado de Jesús, uno confió en Él y el otro no? Es la historia que hemos visto desde el principio, pero ahora con más claridad, viendo el significado desarrollado desde el comienzo y culminando en Jesús.

Allí estaba el Inocente, siendo sacrificado, derramando su sangre. Jesús, quien separa y está en medio de los que creen y los que no. Estos dos hombres estaban muy, muy cerca de Jesús. Uno de ellos desafiaba a Jesús burlándose de Él. El otro tuvo temor de Dios. Éste, aceptó su culpabilidad, entendió que la paga por causa de su pecado era la muerte y que el castigo era justo. Además, sabía que Jesús era inocente en todo. Entendió que hay vida después de la muerte y buscaba esa vida con y en Jesús. Jesús le dijo a éste que ese mismo día estaría con Él en el paraíso.

Dos hombres culpables y un Inocente en medio

Hermanos, allí están los dos lados de la humanidad. Todos y cada uno de nosotros, sin remedio, incapaces, desnudos, avergonzados de nuestro orgullo y egoísmo. Cada quien decide en qué lado se parará. Jesús está en medio. Cada individuo decide en qué lado terminará, en el lado de Caín, o el de Abel. Uno es el criminal que se aferra a su ego, el otro es el criminal que deposita toda su confianza y esperanza en Jesús.

En el huerto del Edén encontramos “dos palos”, dos árboles distintos, el de la vida y el del conocimiento del bien y del mal. Uno está relacionado a la voluntad del hombre, su rebeldía, su ego y la muerte. El otro es el árbol de la vida, la provisión de Dios.

En el desierto (Números 21) la gente empezó a hablar contra Dios y la consecuencia fue una invasión de serpientes venenosas. Cuando la gente reconoció su pecado, fueron con Moisés a pedirle ayuda. Dios le dio a Moisés instrucciones para hacer una serpiente como esas y ponerla en un asta. Dijo Dios: “Cuando alguien sea mordido por una serpiente, que mire hacia la serpiente del asta, y se salvará”. De esta historia habló Jesús con Nicodemo. Jesús tomó sobre él, la consecuencia del pecado, fue levantado sobre un palo de la misma manera que la serpiente en el desierto. Jesús le dijo a Nicodemo: “Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna” (Juan 3:14-15).

En el día de la crucifixión aparece Jesús levantado. ¡Aquí encontramos “la culminación” del mensaje de salvación y su significado, no su comienzo! Aquí es donde podemos ver una convicción en cuanto al significado en los que hemos estado enseñando. ¿Han entendido que han sido “mordidos por una serpiente” (el pecado)? ¿Están mirando hacia El que ha cargado con el pecado del mundo, el Inocente en el asta? ¿Han entendido que Jesús fue levantado a favor de todo el que cree en Él para recibir la vida eterna? ¿Están identificándose con el hombre criminal crucificado al lado de Jesús, humillado, sin nada, sin dignidad, sin fuerzas, sangrando a punto de morir, quien puso su fe en Jesús aquel día?

Éste criminal se convirtió en tu hermano aquel día. El significado de la Pascua del Cordero fue revelado y culminado aquel día. Sobre el criminal que puso su confianza en Jesús, la sangre del Cordero Jesús lo cubrió para toda la eternidad, pero al otro criminal no. Las palabras de Éxodo 12 resuenan por los largos pasillos de la historia – “Veré la sangre y pasaré de largo”. El juicio de Dios no encuentra lugar para el que vive en la pascua. La salvación viene por FE, SACRIFICIO Y SANGRE. La fe, a la manera de Dios. El sacrificio y la sangre del Inocente sobre el culpable.

Identificado con uno u otro

La pregunta aquí no es si uno quiere “aceptar a Jesús” sino más bien si entiende que está plenamente identificado con uno de esos dos criminales crucificados. Los dos son espejos donde debemos encontrarnos reflejados. Como lo que encontramos en el principio de la historia, Dios sigue mirando a estas dos cosas: 1. la fe que uno tiene, y 2. la ofrenda o sacrificio en lo que el hombre ha puesto su fe y su confianza.

Por ese motivo, Jesús habló con Nicodemo haciéndole pensar sobre la Escritura que ya conocía muy bien, para darle la oportunidad de entender el significado de lo más importante. Nicodemo sabía muy bien que los israelitas en el desierto hubieran muerto por las mordeduras de las serpientes sin el rescate de Dios. Dios mandó a Moisés que pusiera en un palo una representación de algo que les hiciera pensar en su pecado. Con una mirada de fe, podrían ser salvos. Si uno quería ser salvo, sólo tenía que mirar hacia la serpiente levantada en el palo, confiando en que Dios le salvaría.

Jesús le dijo a Nicodemo: “Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre tiene que ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna” (Juan 3:14-15). Debemos entender bien estos principios. La semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha. La tierra ha sido preparada antes de que la semilla sea sembrada.

Cuando uno comprende que el evangelio no se trata de “sonríe, Jesús te ama”, o “acepta a Jesús en tu corazoncito”, entonces puede ser iluminado con entendimiento sobre la importancia del cimiento. Romanos 1:17 dice: “Pues este mensaje nos muestra de qué manera Dios nos libra de culpa: es por fe y solamente por fe…” ¿De qué mensaje está hablando Pablo en este texto? Pues del mensaje que empieza en el principio y es desarrollado a lo largo de la historia. ¡Este mensaje nos muestra el camino de la fe, de principio a fin!

¡Es precisamente este mensaje el que nos muestra de qué manera Dios nos libra de culpa – fe y confianza en la ofrenda provista por Dios, el sacrificio y sangre de Jesús, el Inocente que cubre al culpable eternamente! Entonces queremos seguir animándoles, hermanos, en su buen trabajo, compartiendo el mensaje de esta manera cronológica, empezando con el fundamento, para que la gente pueda entender el significado del mismo y pueda decir con convicción: “¡Ahora veo claramente! Ahora entiendo y creo”.

LA ESENCIA DE LA IGLESIA SE ENCUENTRA EN SU FUNCIÓN

Durante las últimas semanas, hemos revisado juntos cuatro puntos importantes respecto a la iglesia y su liderazgo.  Ahora queremos continuar con el tema, animando a cada pastor, dirigente y líder ministerial en cuanto a lo que es la esencia de la función de la iglesia en contraste con las simples “formas” o “tradiciones” eclesiásticas.  Que Dios los bendiga abundantemente.  Los apreciamos.          

Lo siguiente viene de las páginas 151-153 del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto.        

Todos los miembros deben estar funcionando y sirviendo. No debemos llamar “iglesia” a un grupo de creyentes que se reúne sólo para cantar, dar ofrendas y escuchar predicaciones.  Si sólo unos sirven, en nada se parece a lo que es la iglesia. Solamente cuando cada miembro está sirviendo y funcionando podemos decir que tenemos una iglesia, un cuerpo vivo, el cuerpo de Cristo. 

Hermanos, debemos tener cuidado con lo que pensamos, lo que hablamos y cómo vivimos. Si hablamos de la iglesia sólo en términos de reuniones y estudios, convivencias y actividades, eso es algo vergonzoso, absurdo e inútil. Debemos avanzar a un nivel más serio, enfocado y maduro. El propósito de la iglesia verdadera está ligado al discipulado en todo. Mientras el cuerpo no esté funcionando con cada hermano sirviendo, cada uno siendo valorado por su importancia, desarrollando sus dones y siendo activo, no tenemos una iglesia. 

En demasiados lugares las iglesias siguen el modelo católico romano, aunque éstas lo nieguen. Para estos hermanos la iglesia se trata de una de dos cosas: el edificio que ellos llaman “iglesia” o el culto que allí se celebra. Fuera del edificio y fuera del culto, no hay propósito. La iglesia tiene una forma pero no tiene una función verdadera. 

Hermanos, especialmente ustedes que están en una posición de liderazgo, ¿están haciendo todo lo posible para que cada uno de la asamblea disfrute al máximo el uso de sus dones? ¿Están facilitando oportunidades y ayudando a los demás a funcionar y a servir?

Cuatro puntos importantes respecto a la iglesia y su liderazgo

Cuarta de una serie de cuatro breves reflexiones: 

Cuarto: Si los líderes no están inspirando a los demás a servir, si no están ayudándoles en su desarrollo personal, moral y espiritual, a preocuparse los unos por los otros y a tomar responsabilidad de los asuntos de la iglesia, habrán fracasado como dirigentes y líderes. Cuando todos los hermanos de la asamblea están participando, usando sus dones para edificación de los demás, sirviendo a Dios y a su prójimo, y cuando están trabajando en equipo para alcanzar a los perdidos y necesitados, enseñando y discipulando, entonces sí, la asamblea es en realidad una iglesia y va en un buen desarrollo.

Valores, convicciones y perspectivas

Estos cuatro puntos, entre otros, determinarán hasta qué grado tu ministerio como líder será fructífero. Tus valores, tu seguridad en Cristo, tus luchas con el egoísmo y orgullo, tu madurez, entrega y seriedad en la mayordomía, entre otros factores también juegan un papel muy importante. Tus tratos con los hermanos, tu disciplina en el uso del tiempo, tu amor por los perdidos, la importancia que le das a los demás, entre otras muchas cosas revelará tu carácter a lo largo del tiempo.

Cuatro puntos importantes respecto a la iglesia y su liderazgo

Tercera de una serie de cuatro breves reflexiones: 

Tercero: Si uno desea ser uno de los dirigentes, pastores o líderes, debe entender claramente que su servicio implica la necesidad de estar siempre pensando en los hermanos y en los perdidos, orando por ellos, preocupándose por su bienestar. Los que se dedican a estas cualidades bien pueden dejar de preocuparse por sus predicaciones y sermones, pues su vida diaria se convertirá en una gran enseñanza. Su vida ya estará en un camino mejor, el camino hacia el discipulado con los hermanos.

La enseñanza de la Palabra es un trabajo muy importante, pero si el mensajero no refleja la vida de su mensaje, tampoco tendrá mucha vida su mensaje para la gente. Hay “pastores” que invierten muy poco en los hermanos. Están mucho más ocupados preparándose para pararse detrás del púlpito, que para invertir tiempo en los hermanos y en su desarrollo. ¡Están demasiado ocupados preparando sermones que no les queda tiempo para servir, ayudar y animar a otros a enseñar!

Cuatro puntos importantes respecto a la iglesia y su liderazgo

Segunda de una serie de cuatro breves reflexiones: 

Segundo: Hoy día se usa la palabra “iglesia” de manera muy liberal. Para nosotros, la palabra “iglesia” implica un cuerpo de creyentes donde cada miembro funciona usando sus dones para edificar a los demás.  En muchas “iglesias” lo que se espera de la gente básicamente son tres cosas:

1. Que sean fieles en su asistencia a las reuniones.

2. Que sean constantes en dar ofrendas y “diezmos” (a la iglesia), y

3. Que ayuden en algún servicio para apoyar a los programas de la iglesia.

Aunque eso suena bien, queda muy corto. Es sumamente común en esas iglesias ver a hermanos que tienen cinco, diez, veinte o más años asistiendo (a la “iglesia”) y todavía no tienen ni la menor idea sobre cómo usar su don para el beneficio de la iglesia. Nadie, incluyendo “los líderes”, les ha ayudado a desarrollar sus capacidades.

Este problema tiene mucho que ver con las formas y valores que tiene el liderazgo de la iglesia. Aunque haya varios dirigentes en el grupo de liderazgo y muchas actividades en la congregación, si los dirigentes y hermanos son flojos o inactivos espiritualmente entonces no hay una iglesia. 

Si los creyentes se reúnen para cantar, comer, disfrutar algunas actividades y estudiar la biblia, eso se le puede llamar “un club cristiano” o “reunión social” pero no es una iglesia y no debe ser llamada así.  Se le puede llamar “una denominación”, “una organización religiosa”, etc. pero de ninguna manera se le debe llamar “iglesia”.  La iglesia es el cuerpo de Cristo en acción.  Es la congregación donde todos y cada uno están funcionando usando sus dones para edificar a los demás y para ministrar de manera coordinada a este mundo.

CUATRO PUNTOS IMPORTANTES RESPECTO A LA IGLESIA Y SU LIDERAZGO

Estamos dando gracias a Dios por tu vida, por todos y cada uno de ustedes que están convencidos y decididos a invertir a los propósitos eternos de Dios. Cada uno de ustedes que recibe estas REFLEXIONES, por diferentes razones, se ha convertido en parte de una familia cada vez más grande, un equipo internacional, unido en parte por los valores que nuestro hermano Pablo exhortó a los filipenses: “…viviendo todos en armonía, unidos por un mismo amor, por un mismo espíritu y por un mismo propósito. No haciendo nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y cada uno considerando a los demás como mejores que uno mismo.  Ninguno buscando únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros.” (Filipenses 2:2-4)

Durante las próximas cuatro semanas revisaremos cuatro puntos básicos que son importantes respecto a la iglesia y su liderazgo. El texto viene del libro que la mayoría de ustedes ya han leído: Las Lágrimas en el Camino de Mileto. Esperamos que sea de estímulo, ánimo y refrescante para cada uno de nosotros. Que Dios los bendiga.  ¡ANIMO!  

Para ustedes que están en algún puesto de dirigente, o los que desean servir como dirigente, pastor, anciano o líder, estos puntos revelarán mucho sobre tus valores y perspectivas en cuanto al liderazgo y servicio.

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Primera de una serie de cuatro breves reflexiones: 

Primero: Los líderes no son en realidad líderes si no están llevando a los demás hacia su máximo potencial. Tampoco son líderes los que sólo exhortan o mandan a los demás a trabajar pero ellos no ponen el ejemplo trabajando. Los líderes son los que dan  un ejemplo que ayuda e inspira a los demás. Los líderes verdaderos son los que inspiran, sirven, instruyen, aconsejan, ayudan, animan y edifican a los hermanos. Son los que invierten en el desarrollo de los demás, en sus capacidades y dones, además de animar y preocuparse por ellos.  

VAYAN Y APRENDAN

Jesus respondió a los fariseos diciéndoles: “Vayan y aprendan lo que significa ‘Misericordia quiero, y no sacrificio‘” (Mateo 9:9-13).

Las palabras más duras de Jesús parecían estar dirigidas siempre a los líderes religiosos, no al “pecador común”. Aun así, el sentido final y la aplicación práctica de Sus palabras son para todos los hombres de todos los tiempos.

Cuando Jesús pronunció estas palabras en respuesta a los fariseos, “Vayan y aprendan lo que significa ‘Misericordia quiero, y no sacrificio‘”, en ese momento, ¿alguien habría podido comprender hasta qué extremos le llevaría Su misericordia?

Haríamos muy bien en seguir humildemente “yendo y aprendiendo” de Aquel que nos mostró sus grandes misericordias por medio de Su gran sacrificio. 

Dios los bendiga, y ánimo, 

Rick y Eunice 

LO MÁS IMPORTANTE DE TRES COSAS PERMANENTES

Hace un par de días estábamos reflexionando sobre los muchos amigos que hemos conocido a lo largo de los años en el campo misionero entre las etnias. Damos gracias a Dios por cada uno.  Sus grandes e importantes contribuciones han servido para impactar vidas para la eternidad, vidas que, sin el tiempo, los sacrificios y el trabajo dedicado de estos misioneros nunca habrían sido alcanzados. 

Al estar reflexionando sobre algunos de ellos, queremos hacer mención de una familia en particular que nos hizo meditar en unas cualidades sumamente importantes y fundamentales para todo obrero de Dios.  A esta pareja la conocemos hace más de 40 años. Quizás nunca ganará un premio por ser la más rápida y talentosa en el aprendizaje del idioma indígena.  Esta pareja ha luchado con muchos retos, pruebas y dificultades a lo largo de los años.  Su fidelidad en la obra ha sido digna de reconocimiento.

Aunque su fidelidad ha sido ejemplar, es más bien una serie de características sobresalientes en el centro de su fidelidad, no sólo el haber sido fieles, lo que ha marcado profundamente la vida de aquellos a quienes han servido a lo largo de estas más de cuatro décadas. ¡Ser fiel es una cosa, pero ser fiel en lo más excelente y sobresaliente es otra!

Son estas características sobresalientes en las vidas de estos amigos que brindan un gran desafío para los misioneros nuevos, para aquellos que han estado por años en el campo, y también para los que están contemplando el servicio misionero transcultural (u otro ministerio).  Hay tres cualidades en las vidas de esta pareja que se destacan de manera prominente: su fe, su esperanza y su amor.

Al estar reflexionando sobre estos queridos amigos y cómo estas cualidades en sus vidas los han ayudado a sobrellevar la obra a través de muchas tormentas y tiempos difíciles, me trajo de vuelta unos temas en los que hemos estado enfocando con nuestros equipos durante los últimos meses: el tema del avivamiento espiritual, el del amor y el de la gratitud.

Estos enfoques: el avivamiento, el amor y la gratitud (la gratitud como motivación) están inseparablemente relacionados. 

Apocalipsis 2:1-5 en parte nos habla y nos reta en cuanto a un amor que se había disminuido y que necesitaba ser reavivado.

Pero tengo una cosa contra ti: que ya no tienes el mismo amor que al principio. Por eso, recuerda de dónde has caído, vuélvete a Dios y haz otra vez lo que hacías al principio.  (Apocalipsis 2:4-5a)

Luego, en 1 Corintios capítulo 13, de manera clara y a la vez sencilla, define qué es el amor.  

¡Tómate un par de minutos para leer estos dos pasajes familiares!

¡A través de esta REFLEXIÓN queremos compartir el siguiente desafío con ustedes, nuestros amigos y consiervos!

1. Identifica al menos un área de tu vida, tu liderazgo o tu trabajo pastoral en la que puedas mejorar significativamente.

2. Lea 1 Corintios 13 y Apocalipsis 2:1-5 con cuidado y autoanálisis todos los días durante el próximo mes y, al mismo tiempo, reflexione sobre aquellas áreas de tu vida, liderazgo o trabajo pastoral que hayas identificado como necesitadas de atención y avivamiento. ¡A ver si después de un mes, no hemos ganado perspectivas y convicciones renovadas!

Hay muchas cosas en nuestras vidas y/o ministerios que pueden ser “buenas”, pero que en realidad no son tan importantes ni prioritarias, cosas que consumen mucho tiempo y energía.  Por otro lado, hay otras cosas que son realmente importantes, que están relacionadas con los propósitos eternos y prioritarios de Dios, pero que no reciben la atención, los esfuerzos y el enfoque que merecen.   Son estas áreas donde debemos poner nuestra atención, dedicación y tiempo.  Sin embargo, por más excelentes que sean nuestros enfoques, los esfuerzos son totalmente inútiles si no son impulsados por el amor.

El amor y la gratitud son parientes. Los dos están íntimamente relacionados entre sí. TODOS los obreros de Dios deben ser conocidos tanto por el amor como también por su gratitud a Dios. La raíz de ambos se encuentra en nuestras perspectivas de quién es Dios, quiénes éramos nosotros antes de conocerle, y quiénes somos ahora en Cristo.

Hemos estado meditando sobre estos temas últimamente.   Hay pocas cosas que resisten la prueba del tiempo, solamente existen tres en este contexto que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.  

Que cada uno de nosotros seamos refrescados en “ese mismo amor que tuvimos al principio”, y sigamos creciendo cada día, juntos ejercitando el amor con agradecimiento ante nuestro gran y eterno Dios.

Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.

Rick y Eunice