REFLEXIÓN #7 de esta serie:La necesidad de la “desenseñanza” en relación con el bautismo y la Cena del Señor

En la reflexión de hoy, concluimos nuestro breve análisis enfocado en el significado, los propósitos y las convicciones relacionados con nuestra identidad en Jesús a través del bautismo. Dicho esto, no perderemos de vista el enfoque de nuestra identidad y vida centradas en Cristo al dirigir nuestras atenciones al tema de la Cena del Señor.

La meditación de hoy servirá para vincular estas dos celebraciones fundamentales mediante hilos comunes de gratitud, celebración, renovación, alabanza y un espíritu de humildad ante el Dios Todopoderoso, Señor y Salvador.

La próxima semana comenzaremos a profundizar en algunos aspectos donde, debido a las influencias religiosas, las intenciones, los propósitos y enfoques de Dios respecto a la Cena del Señor se han diluido y, en muchos casos se han perdido por completo. También consideraremos cómo revitalizar la vida, el significado y el propósito divino de este momento tan importante que compartimos dentro del Cuerpo de Cristo.

¡Que Dios te bendiga profundamente mientras continúa reflexionando sobre los propósitos, el diseño y la Palabra de Dios en relación con estos y otros temas que estamos explorando! ¡Eres profundamente respetado, apreciado, valorado y estimado! ¡Ánimo y adelante!

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(Tomado de Edifiquemos Sobre Cimientos Firmes — ETAPAS 2 y 3, páginas 42-44)

La relación entre la pascua, el Mar Rojo, el bautismo y la Cena del Señor


Por causa de su fe, y el sacrificio y la sangre de un cordero inocente, el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto. Cuando llegaron al Mar Rojo tuvieron que aprender que para seguir adelante, tendrían que seguir en la misma fe y gracia del Dios que los sacó de Egipto.


Su vida en la esclavitud fue “sepultada” en el Mar Rojo (junto con los capataces que los habían dominado y perseguido), y el pueblo fue “resucitado” a una nueva vida al otro lado. Dios sería su provisión en todo el camino desde la liberación de la esclavitud hasta la tierra prometida. No volverían a la esclavitud en Egipto. Tampoco volverían a ser “bautizados”.

Sin embargo, sí volverían a recordar y celebrar la Pascua que fue el instrumento de Dios para su liberación.

Por medio de nuestro bautismo, proclamamos nuestra plena confianza en que nuestra situación como pecadores separados de Dios se resolvió cuando Jesús fue crucificado, sepultado, y resucitado (sepultura y resurrección, el simbolismo del bautismo). Hemos sido identificados en Él y en lo que hizo por nosotros. Ahora que somos Sus hijos y formamos parte de Su cuerpo, tenemos un lugar en la inmensa, gloriosa y majestuosa “mesa de gratitud”.

En esta celebración, los tres elementos del Evangelio se convierten en eterna alabanza de gratitud. Es en la mesa donde alabamos a Dios abiertamente, donde le agradecemos, donde nos quedamos conmovidos, asombrados, admirados y sobrecogidos al recordar Su inmenso amor, sacrificio y plan de salvación por nosotros. Se llama la celebración de la Cena del Señor, el Señor de la Pascua eterna. Es a este memorial al que cada uno de nosotros debe volver seguido, junto con los demás hermanos en la fe, para recordar lo que Él hizo por nosotros; como dijo Jesús: “Hagan esto en memoria de mí”.

Las lágrimas me impiden seguir escribiendo. Me quedo pensando en la grandeza de Dios, en cada pieza de Su inmenso rompecabezas, incluidos en la Pascua, y en nuestra identidad en Él, y el gran privilegio que es tener un lugarcito en esa mesa de gratitud. ¡Qué bendición tan tremenda, inmensa, grandiosa e inexplicable!

El bautismo es un importante punto inicial de testimonio. El nacido-de-nuevo se identifica en el Todopoderoso una sola vez por medio del bautismo. Sin embargo, seguimos identificándonos con lo que Jesucristo hizo por nosotros de manera regular a través de la Cena del Señor.

La Cena del Señor se celebra como familia (congregación). El tiempo en el que celebramos la Cena del Señor es importante para cada uno de forma individual, pero es igualmente importante que se celebre en comunión con los demás, recordando cada uno la obra salvadora de Jesús en la cruz.

Ahora (para este próximo viernes) revisaremos algunos conceptos respecto a la Cena del Señor y la relación que tienen con los nuevos discípulos que ustedes están enseñando.