NUESTRA CARRERA

Al llegar al final de su vida, Pablo compartió las siguientes palabras: “He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel”. (2 Timoteo 4:7).

Varios años antes, Pablo escribió a los Corintios usando entre otras ilustraciones la de una carrera (1 Corintios 9:24-27).  En nuestros tiempos modernos este texto ha sido utilizado en muchos contextos para exhortar al pueblo de Dios, incluidos los que están siendo preparados para el liderazgo ministerial, el pastorado y la vida misionera. 

Unos de los puntos mayormente enfatizados en muchas de las enseñanzas basadas en este texto son entre otros, la importancia de ser fiel, de seguir adelante y de no ser descalificado. Muchos de nosotros hemos oído buenos ejemplos ilustrativos cómicos de carreras donde los corredores fueron descalificados por hacer trampa a sus compañeros o por tomar algún atajo u otras cosas abiertamente ilegítimas.  En la esfera ministerial, su contraparte correspondiente donde se habla de “obreros de Dios” descalificados se ve mayormente en asuntos de inmoralidad, orgullo y hasta robo entre otros temas.

En medio de los retos y los tiempos que estamos viviendo, Eunice y este servidor de ustedes queremos animarles a dedicar unos minutos a evaluar no solo lo que está haciendo, sino también cómo lo está realizando.  Queremos animarnos a todos a considerar no solamente el importante peligro de ser descalificados en la carrera, sino también lo que nos puede dejar fracasados y derrotados a medio camino.  A fin de cuentas, ser descalificado o simplemente perder nos deja donde no debemos terminar.

Lo que viene a continuación son cuatro versículos ubicados en 1 Corintios 9:24-27 que deben representar un reto y a la vez llenarnos de ánimo a todos y cada uno de nosotros:

“Ustedes saben que en una carrera todos corren, pero solamente uno recibe el premio. Pues bien, corran ustedes de tal modo que reciban el premio. Los que se preparan para competir en un deporte, evitan todo lo que pueda hacerles daño. Y esto lo hacen por alcanzar como premio una corona que en seguida se marchita; en cambio, nosotros luchamos por recibir un premio que no se marchita. Yo, por mi parte, no corro a ciegas ni peleo como si estuviera dando golpes al aire. Al contrario, castigo mi cuerpo y lo obligo a obedecerme, para no quedar yo mismo descalificado después de haber enseñado a otros”.

Tomemos en cuenta varios puntos preliminares importantes:

1.  Pablo nos exhorta en cuanto a CÓMO correr.  No se refiere a que solo uno puede ganar el premio sino que nos anima a cada uno a correr como el que realmente quiere ser premiado.

2. Esta carrera de la que habla Pablo no se trata de la salvación. Más bien, se trata de nuestra vida siendo una expresión de gratitud a Dios por la salvación.

3. De manera ilustrativa, Pablo trata con dos temas que seguimos enfatizando en los entrenamientos de Cimientos Firmes como también en otras enseñanzas — la importancia de “QUÉ” estamos haciendo y la súper gran importancia de “CÓMO” lo estamos haciendo.

¡Hay un premio!  ¡Dios quiere premiar a Sus hijos!  Pero parte de lo que da valor a ese premio, es la participación activa de nosotros.  ¡Hemos sido invitados a “una carrera”, no para ser espectadores, ni para jugar en la pista, sino para correr!  El premio no es para los que se apuntan sin intención de participar.  El premio no se consigue entrando a la carrera con un cono de nieve en la mano y una mentalidad de fiesta, trotando un poco, luego tomando recesos, retiros, siestas, descansos, luego trotando un poco más.  El premio es para los que entran en la carrera con carácter, con seriedad, con sus ojos en la meta, corredores disciplinados y responsables.

A continuación revisaremos tres características básicas para todo aquel que realmente desea lograr el premio, el mismo premio que recibió nuestro apreciado hermano Pablo (1 Corintios 9:24-27):

Primero: Se requiere una actitud de humildad, dominio propio y responsabilidad.

En un texto relacionado, se nos deja en claro la importancia de fijarnos bien en el camino para evitar dos peligros distintos, dos áreas de riesgo que nos presentan constantes amenazas.  Hebreos 12:1, nos advierte:

“Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante”.

Vemos que hay dos vías que llevan al fracaso.  Desafortunadamente la mayoría de nuestras instituciones teológicas se enfocan casi exclusivamente en “el pecado que nos enreda”: y que tristemente lleva muchas veces a la descalificación.  Pero hay otro peligro que, en mi opinión personal, es más prevalente y muchas veces abiertamente aceptado entre los de la comunidad evangélica y hasta entre los pastores, misioneros y otros obreros.  Eso es, el asunto de “TODO lo que nos estorba”.  Mi conclusión personal en cuanto a la deficiencia integral relacionada con la comunidad cristiana es que se debe a la ausencia del discipulado bíblico.  Mi conclusión personal es que la mayoría de las iglesias simplemente no tienen un discipulado funcional.  Por eso, tanto en algunas instituciones teológicas, en el liderazgo de algunas iglesias y en las congregaciones, el asunto del “pecado que enreda” es mayormente de enseñanza temática, mientras que el asunto de “todo lo que estorba” tiene que ser aprendido mayormente en un contexto de discipulado.  Hay muchas facetas en cuanto a esta observación, pero seguimos con el tema principal.

Es verdad que demasiados nacidos-de-nuevo se han quedado “enredados en el pecado” y descalificados, pero muchos más todavía se han quedado atrás, igualmente fracasados, porque no han podido avanzar debido a que han dejado que “todo lo que los estorba” domine sus vidas. 

Ambos, tanto todo lo que nos estorba, como también el pecado que nos enreda, lo tenemos que entender relacionado con nuestra humildad, nuestro dominio propio y nuestra responsabilidad personal.  No podemos echar la culpa al compañero, ni al Chancludo.  Es un asunto personal de cada uno.  Dejemos resonar las palabras de Hebreos 12:1 Tenemos muchos ejemplos de ánimo que nos rodean, desde las Escrituras y hasta la fecha….. Entonces, ¡ÁNIMO! “dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante”.

Segundo: Se requiere dirección, propósito y compromiso.

Debemos ser sabios y discernir hasta donde ha infectado a la comunidad cristiana el moderno “cristianismo lite”.  Debemos tener claridad de cómo el significado bíblico original ha cambiado.  Es necesario tomar en cuenta que hay una gran diferencia entre “creer en Cristo” y “nacer de nuevo”.  Hay un gran contraste entre “aceptar a Cristo en su corazoncito” y “entregar su corazón, con todos sus valores, propósitos, dominios e intereses a Cristo, junto con el timón de su vida”.  No es lo mismo “ser bautizado en la iglesia” y “ser plenamente identificado en la vida en Cristo después de dejar la vida vieja sepultada”.  Hoy día “ser cristiano” no necesariamente significa “ser seguidor de Jesucristo”.

Estos son unos pocos ejemplos.  El punto por el cual es importante ver estos conflictos con claridad es, que de lo contrario, será totalmente imposible tener una visión clara en cuanto a nuestra dirección, nuestro propósito y nuestro compromiso; esenciales para poder correr hacia la meta.  No debemos confundir la mucha actividad y movimiento cristiano con avances legítimos y reales en la carrera que tenemos por delante.  1 Corintios 9:26 nos habla de “CÓMO” correr.  El que desea correr bien debe ser decisivo, enfocado, entregado, comprometido.  Además de las cualidades mencionadas en el primer punto: la humildad, el domino propio y la responsabilidad personal. También se requiere del corredor: su enfoque centrado en la dirección de Dios, en Sus propósitos y un compromiso personal de someter todo a estos principios.  De lo contrario, en algún momento tendrá intereses conflictivos y estos lo llevarán a un fracaso.  En su carta a los Filipenses Pablo nos muestra estas cualidades y características brillando en su vida:

Filipenses 3:12-14, “No quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero. Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús”.

Tercero: Se requiere disciplina.

No hay manera de enfatizar suficientemente la importancia de la disciplina.  Es una de las cualidades sobresalientes, esenciales, más importantes y primordiales para todo aquel que tiene o quiere tener una participación en el liderazgo.  La disciplina se relaciona con casi todo lo demás.  Se relaciona con las otras cualidades ya mencionadas, como también con lo que el Espíritu Santo produce directamente (Gálatas 5:22-25).

En el mundo deportivo, la disciplina es básica y fundamental en cada etapa del entrenamiento.  En toda carrera la disciplina es primaria.  Sin la disciplina propia, la profunda e importante advertencia de Hebreos 12:1 queda estéril en “la sana doctrina” pero no en “la sana vida”.  Para algunos nacidos-de-nuevo, el tema de la disciplina es una gran lucha, pues se necesita un poco de disciplina para disciplinarse a aprender y profundizar en la disciplina.  Esta lucha puede ser superada por muchos cuando en la iglesia hay un discipulado funcional, donde un hermano más maduro puede discipular a otro que desea aprender.  Donde no hay un discipulado funcional es difícil, pero no imposible crecer en la disciplina propia. 

Uno puede empezar ahora mismo.  ¡Quizás algunos tuvieron que “disciplinarse” para seguir leyendo y meditando hasta llegar a esta frase en esta meditación!  Pero si hemos llegado hasta aquí, entonces también podemos volver a Hebreos 12:1 y hacer cada uno una lista de dos, o tres cosas que están estorbando en su vida….Y luego tomar acción, dejando a un lado TODO lo que nos estorba.  Es una oportunidad para evaluar su vida: ¿Qué te está estorbando y debe ser dejado?  Y una pregunta relacionada, ¿Hay algún pecado envuelto en tu manto espiritual que no haya sido tratado?  Dejemos a un lado también el pecado que nos enreda.

Queridos hermanos, todo está expuesto delante del Dios de los Cielos.  El arrepentimiento es el camino si hemos dejado nuestro primer amor.  Todos o casi todos ustedes leyendo estas líneas son líderes.  Hoy es un buen día para evaluar el liderazgo, para evaluar nuestras vidas.  ¿Estás corriendo bien?  ¿Hay algo en tu vida relacionado con el enredo del pecado o un estorbo?  ¿Estás en el camino del discipulado — recibiendo discipulado y discipulando a otros? 

Ayudémonos los unos a los otros con, en y para este mismo ánimo, el mismo ejemplo, el mismo amor, el mismo espíritu y el mismo propósito.  De manera que, también podamos alabar a Dios en el mismo lugar de encuentro, al final de nuestra carrera, junto con nuestro hermano Pablo quien dijo:

“He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa”.                                                              2 Timoteo 4:7-8

“LA CASA DONDE SE ENSEÑA LA PALABRA”

El joven que no conocíamos llegó tocando la puerta.  Cuando abrimos, se nos quedó mirando a los ojos un momento antes de preguntarnos – “¿Es esta la casa donde se enseña la Palabra?

Bueno, esta pregunta es parte de una historia en la continuación y el desarrollo del discipulado que hemos recibido en nuestra congregación en una ciudad de Venezuela.  Quizás algunos de ustedes han leído un poco acerca de nuestra iglesia en el libro De Entre Las Tumbas.  

Soy miembro de esa misma congregación venezolana donde nuestros pastores, a pesar de las restricciones, dificultades y retos relacionados con el Coronavirus, nos han animado a todos a seguir sirviendo a Dios de manera responsable, tomando las precauciones recomendadas, pero sin dejar de ser luz para nuestro Dios en nuestras comunidades.

Nuestros ovejeros siempre han enfatizado la importancia del discipulado, pues sin el discipulado, lo que llamamos “iglesia” termina siendo solamente un lugar donde los creyentes asisten a reuniones y cultos, pero no viven como el cuerpo funcional de Cristo. Esto me hace pensar en algunas porciones del “libro”  Las Lágrimas en el Camino de Mileto que describen perfectamente nuestro enfoque como iglesia del Señor: “Dentro de las reuniones y fuera de ellas, todos los hermanos deben estar funcionando”. “La segunda función de la iglesia es la labor intensa y difícil de hacer discípulos de otras gentes, de las que hoy ni siquiera son creyentes”. (Páginas 162 y 165)

Entonces, con el ánimo, dirección y apoyo de los dirigentes de nuestra iglesia, nos quedamos pensando cómo podríamos compartir el Mensaje de Dios con las personas de nuestra comunidad.  Muchos en Venezuela están sufriendo, ahora más que nunca, por las necesidades, la incertidumbre, la desesperación y los temores.  Mucha gente está buscando respuestas a las preguntas más fundamentales de la vida. 

Así que, con nuestra nación en estricta cuarentena, empezamos a explorar cómo servir, ministrar y compartir con algunos de nuestros vecinos.  ¡Todo empezó con la organización de los estudios cronológicos con un solo muchacho que se mostró nada interesado!  Cuando iniciamos las charlas de introducción, el joven nos hizo entender que, como él exclamó – “Solo estaré cinco minutos”.  

Rápidamente corrió la voz de lo que estábamos haciendo y fue creciendo el grupo de jóvenes de la comunidad.  Fue entonces que un día, llegó el muchacho tocando a la puerta y preguntando si esta era la casa donde se enseña la Palabra.

Al iniciar los estudios, planteamos al grupo que hay un mensaje en el libro que nosotros llamamos “Biblia” y que si nunca hubieran dedicado un tiempo para escuchar el mensaje, estaríamos dispuestos a compartir el relato con ellos. Aclaramos que como en cualquier historia lógica, lo haríamos desde el principio. 

A partir de esa misma semana empezamos a reunirnos de lunes a viernes, cada noche, por una hora.  El muchacho que en la introducción había dicho que “solo estaría cinco minutos” era el primero que llegaba cada noche y que animaba a los demás.  ¡Después de escuchar las primeras pláticas, los jóvenes exigían mayor tiempo en la historia, así que el estudio aumentó a tres horas diarias! Así fuimos avanzando, de lunes a viernes, tres horas diarias, repasando la historia de Dios desde la creación hasta la redención hecha por nuestro Libertador y Esperanza.

A medida que íbamos avanzando en el relato, ellos se asombraban más y más. No podían creer lo que la Biblia contenía, una historia tan reveladora y práctica.  En las primeras charlas escuchamos comentarios como el siguiente: 

“Wow, no puede ser… ¿Cómo es posible tanto amor por parte de Dios?, Ahora entiendo que todo está en la Biblia; quién nos creó, para qué, por qué….de verdad no sabía que allí explica todo eso, la Biblia tiene que ver con nosotros.”

También sucedió, que cuando estábamos terminando el relato de Jesús en el Nuevo Testamento, uno de los jóvenes exclamó, diciendo: 

“¡Hey… ya lo entiendo!  ¡Todo lo que vimos en el Antiguo Testamento eran sombras para hacernos entender el significado y el propósito de Dios revelado en el Nuevo Testamento. Dios nos prometió un Libertador en el Antiguo Testamento y lo cumplió en el Nuevo: es Jesús, nuestro Libertador, nuestra Esperanza!”

Estos jóvenes escucharon con toda atención mientras fuimos avanzando en la historia.  ¡Pero no solo oyeron la historia sino que también entendieron el significado de ella, y en el proceso se encontraban confiando en el Libertador!  Ahora cada uno de ellos están confiando plenamente en nuestro Señor Jesucristo y lo que hizo a su favor como pago por sus pecados.  Están seguros de que al morir irán al cielo con Dios y que como exclamó uno de ellos “¡Ahora soy amigo de Dios, el Creador del cielo y la tierra!”.  Estos muchachos ahora son nuestra nueva familia, caras que veremos en el cielo. 

Fuimos diseñados para eso hermanos, para el discipulado. A veces empieza compartiendo el Evangelio con los que no lo conocen, dando esperanza y vida a través de Él, teniendo presente que debemos seguir con el discipulado integral. Es un proceso de largo plazo pero es el camino de nuestro llamado y propósito. Cumplamos con nuestro diseño, es lo que Dios espera que hagamos ¡ÁNIMO!  

María Pacheco

Maturín, Venezuela

Importancia de la Seguridad

El brote mundial del virus apenas comenzaba. Estaba a punto de salir del baño del aeropuerto en este país socialista Centroamericano en el que estamos trabajando y mentoreando a un “equipo misionero” tribal. Mi curiosidad me detuvo para observar a un trabajador de salud pública rociando una solución de olor fuerte en cada uno de los inodoros. Fue abriendo cada puerta y rociando la solución de arriba abajo, hasta que encontró uno que tenía la puerta trancada. ¡El trabajador miró debajo de la puerta, y pudo averiguar que de verdad el inodoro estaba siendo usado por un caballero ocupado con sus necesidades biológicas!

¡Lo que sucedió después me sorprendió y me divirtió de la manera más magnífica! Por un breve momento el trabajador de salud pública se quedó pensativo, ¡y luego, como si el deber de la seguridad lo venciera, ¡comenzó a rociar la solución sobre la parte superior de la puerta, bañando al hombre que estaba sentado abajo quien empezó a toser y ahogarse!  ¡La importancia de la seguridad!

De una manera aparentemente caprichosa, la idea de “estar seguro” ha llegado a decidir la planificación, la política y la dirección en nuestra sociedad actual, e incluso en muchas de nuestras iglesias. Aunque personalmente apoyamos la idea de “prácticas de seguridad” (lo que sea que eso signifique), no creemos que la importancia de la seguridad personal, individual y muy particular de uno debería siempre ser la máxima prioridad.

Ya sea para bien o para mal, parece que la situación del virus ha servido para poner al descubierto numerosos valores y convicciones subyacentes en nuestra sociedad. Muchos individuos están redescubriendo que la idea de “la seguridad” es un concepto extremadamente subjetivo y arbitrario. Además, en estos días, la importancia de la seguridad parece haberse convertido en un escudo que no debe ser cuestionado y que a veces puede usarse para camuflar lo que de otro modo sería visto como pereza, indisciplina o irresponsabilidad. ¡Algunas veces puede parecer misteriosamente “conveniente” destacar la importancia de la seguridad!

La mayor parte del mundo se ha visto obligada a rendirse al tema predominante de la importancia de la seguridad. A medida que los temores y peligros del virus finalmente se infiltraron en el territorio tribal, los aldeanos indígenas igualmente no podrían escapar de esta situación.

Recientemente estuvimos charlando sobre lo que el hermano Pablo compartió con los filipenses relacionado con cómo debemos pensar de las demás personas. Mientras que cada miembro del equipo tribal contribuyó al desarrollo de la conversación, compartí la historia del trabajador de salud pública en el aeropuerto y cómo ilustraba que, incluso cuando tenemos las mejores intenciones, a veces podemos quedarnos muy cortos en nuestros objetivos.

¡La respuesta de Martin se relacionaba muy bien tanto con el reto de Pablo como también con el tema de la importancia de la seguridad! Aquí está la traducción de parte de lo que dijo: “Entonces, esto es lo que entiendo. Primero digo, mira, nuestra forma de pensar es completamente diferente ahora. La forma en que nuestros pensamientos eran antes de estar en Cristo estaba completamente contaminada. Dios tiene renovadas nuestras mentes y también nuestras vidas.

“Cuando llegó el virus COVID, creo que cometimos un gran error. Me parece que por un momento nuestras mentes siguieron la vieja forma y comenzamos a pensar en nuestra propia seguridad personal y no en servir a los demás. Nuestra seguridad personal y nuestra salud son importantes, pero no es la prioridad más importante. Necesitamos trabajar duro para ayudar a nuestra gente a comprender la historia de Dios y la seguridad que va más allá de esta vida. ¡Esa es la seguridad más importante, la eterna! Si nosotros no vamos para enseñarles paso a paso la historia de Diosentonces nunca van a poder entender.

“Cuando la gente escuchó sobre el virus, muchos pensaron que estaba llegando en el aire y realmente tuvieron mucho miedo. Ellos buscan refugio en su religión, pero viven sin esperanza y sin Dios. Preguntamos a las personas si creen que están a salvo y qué seguridad tendrán si el virus los atrapa y los mata. ¿Dónde estarán entonces, cuando en un instante ellos sean llevados de este mundo?

“Los hijos de Dios necesitan aprender a servir. Ninguna persona nace ya sabiendo como servir. No nacemos como conocedores, excepto quizás para hacer el mal, pero no para bien. ¡Dios me está mostrando que el orgullo, el egoísmo, y el solo estar pensando en mí mismo hace que sea imposible servir! Necesitamos adquirir más humildad, amor y paciencia. Mi esposa y yo le dijimos a Dios que queremos ese tipo de corazón, nosotros queremos ser de bendición y servirle a Dios hasta que nos toque morir. 

“A veces podemos tener contaminación en nuestros pensamientos. Es como la historia que Rick nos contó sobre el trabajador en el aeropuerto que estaba más preocupado por la importancia de la seguridad que por cuidar a las personas, como el hombre en el baño que él estaba rociando con el químico. Creo que la mente del trabajador de salud estaba contaminada, no de una mala manera, sino con una mentalidad equivocada. Si su pensamiento hubiera sido correcto, se habría preocupado por los demás y por su seguridad, y no habría echado ese químico a ese miserable hombre en el inodoro. A veces nosotros somos exactamente como ese hombre que se preocupaba tanto por la importancia de la seguridad, pero no pensaba en la importancia de las vidas de los demás.  A veces nosotros hemos sido culpables de ese mismo error”

Pablo exhortó a los discípulos filipenses diciendo: “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros.” (Filipenses 2: 3-4).  Palabras relevantes hace 2000 años y un desafío práctico que nos llama a la creatividad y a la acción hoy.  

ASISTENCIA Y SERVICIOS

En esta oportunidad tenemos el privilegio de escuchar de un matrimonio joven venezolano — Alejandro y Andrea Hernández sobre el tema de ASISTENCIA y SERVICIOS.

Durante este tiempo de pandemia hemos observado a muchos creyentes tristes y desanimados debido a que no pueden “asistir” a la iglesia. Muchos están a la espera de que nuevamente puedan abrir los locales para volver a seguir asistiendo a la iglesia. Eso nos ha dejado pensativos: ¿Por qué nuestra mente se limita tanto y no vemos más allá? En las Escrituras podemos ver que Jesús nos anima a servir buscando a los perdidos, atendiendo a huérfanos, extendiendo asistencia a las viudas, los enfermos, los presos, la gente de la calle y demás. Se nos hace que a veces nuestra mentalidad está ligada a la idea de “asistencia a los servicios” que dando servicio de asistencia en el nombre de Jesús. Nuestra terminología y el significado tradicional de ella puede ser confusa. Esta situación de la pandemia nos presenta una nueva perspectiva y oportunidad para romper las barreras del local e ir por quienes tanto necesitan del evangelio.

Cuando existe un verdadero enfoque bíblico, una buena instrucción y entendimiento en cuanto al discipulado y el propósito de la iglesia, podemos caminar libremente desarrollándonos bien como cuerpo, haciendo la voluntad del Señor sirviendo y asistiendo a los que no le conocen. No sabemos cuándo cambie esta situación de aislamiento, pero lo que sí debería estar cambiando son nuestras mentes y corazones en cuanto a cómo debería ser nuestro servicio y nuestra asistencia.

En estos últimos días hemos pensado mucho en nuestras propias necesidades y cómo resguardarnos de este virus, sin pensar en aquellos que no tienen nada, ni siquiera esperanza. Dios nos ha estado poniendo algunos retos y enseñándonos. En la segunda carta a Timoteo, el Apóstol Pablo dijo: “Nosotros podemos estar encerrados o encadenados pero la palabra de Dios nunca podrá estarlo.”

Es por ello que aún desde casa podemos aprovechar al máximo los días orando, meditando en las Escrituras, y a la vez, realizando un mejor servicio como el que Jesús nos enseñó.

Esta pandemia puede prolongarse, pero a la vez, Dios puede darnos estrategias para seguir sirviéndole. Ahora que estamos en esta situación reconozcamos que no hemos servido como se debe, además probablemente no hemos tenido una buena preparación para aprovechar las oportunidades que se nos presentan. De nuevo pensando en Pablo, el apóstol, fue encerrado varias veces y en cada situación, encontró cómo aprovechar el tiempo. ¡Creemos que nosotros también podemos aprender!

Mientras estamos a la espera de que todo afuera vuelva a ser como antes podemos llamar, escribir, usar la tecnología como puente para muchas cosas que antes no pensamos. Los perdidos siguen en necesidad de Dios y en necesidad de un servicio de asistencia provisto por nosotros su cuerpo.

Aprovechemos este tiempo para evaluar nuestros valores y principios. Esto nos recuerda las palabras que encontramos en el capítulo once en el último párrafo de la página 325, del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto.

Hermanos, cuando hablamos de servicio, no estamos hablando de predicaciones, de dirigir cultos y cosas por el estilo. Más bien, estamos hablando del ministerio relacionado a un principio encontrado en Mateo 25:37-40, ministerio con los necesitados, los hambrientos, la gente perdida, desesperada y que está sufriendo; los enfermos, presos y abandonados; los huérfanos, viudas, etc. Dentro de la congregación estamos hablando del servicio que está ligado al fundamento de Filipenses 2:1-4. Hasta Pablo y Bernabé fueron exhortados a recordar siempre a los necesitados, cosa que Pablo había procurado hacer con mucho cuidado como parte de su ministerio (Gálatas 2:8-10).

Dios los bendiga.

Alejandro y Andrea Hernandez

Misioneros con SADI – Venezuela 

¡Lecciones de un Ancianito!

Seguimos recordándoles hermanos.  Damos gracias a Dios por sus vidas, cada uno sirviendo en un contexto distinto.  Los valoramos, respetamos y apreciamos.

Esta mañana tuve una conversación con un ovejero muy especial para mí, uno de los pastores que ha invertido en mi vida personal desde hace casi 50 años.  Ya no tiene las mismas fuerzas que hace tanto tiempo, sin embargo el pastor Hahn tiene las mismas convicciones, los mismos valores, enfoque y amor.

El hermano Hahn entabló una conversación sobre la importancia de ayudar a los demás a usar y desarrollar sus dones espirituales. “Cada hijo de Dios tiene su don espiritual.  Los pastores deben ayudarlos y afirmarlos en el ejercicio de sus dones y así los hermanos pueden experimentar el gozo y el privilegio de servir edificando el Cuerpo de Cristo.” dijo el pastor.

Le pregunté sobre sus actividades y ministerios.  Después de contarme varias cosas, el hermano expresó lo siguiente: “Hay una congregación aquí donde estamos viviendo ahora.  Estoy pensando que si nos mudamos, me gustaría plantar una nueva congregación en un lugar donde no hay.”

Mientras que el pastor me contaba algunos detalles de su plan, que incluía la organización de un pequeño equipo y visitas casa por casa para conocer las necesidades de la gente, yo me quedé reflexionando en la huella que su discipulado ha dejado en tantas y tantas vidas a lo largo de los años.  ¡Siempre sirviendo con ánimo y visión, siempre involucrando a otros en el servicio, siempre acompañando y animando a otros en sus servicios!

El pastor Hahn se quedó pensativo un momento y luego dijo: “Algunos me dicen que estoy demasiado viejo para eso.  Es cierto que me estoy haciendo un poco mayor, ¡pero no he terminado todavía!”

Sus palabras me dejaron reflexionando en lo que he observado a lo largo de los años en su vida.  Visión, ejemplo, fidelidad, decisión, entrega a Dios, entre otras cualidades — cualidades que realmente son impactantes en la vida de cualquier obrero de Dios, ¡especialmente en la vida de uno que sigue adelante a pesar de sus limitaciones a los casi 99 años de edad!

Hebreos 10:24 — Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien.

El reto esta tarde es el ejemplo de un hermano “mayorcito” que sigue alabando a Dios con todas sus energías en medio de cualquier circunstancia, siempre buscando ayudar a los demás a crecer.  ¿Qué podemos hacer hoy o mañana para ayudar, inspirar, servir y apoyar a los demás en nuestras congregaciones a tener más amor, a usar sus dones, a hacer el bien, y en el proceso ser bendecidos por El Director Celestial?

Antes de concluir nuestra conversación, el pastor Hahn manifestó su desagrado respecto las restricciones relacionadas con el asunto del Coronavirus ya que el pastor es parte de un equipo de hermanos (la mayoría viejitos, ¡pero no tanto como él!) que están construyendo pequeñas casas para familias desamparadas en Tijuana, México.  Estaba molesto porque los organizadores suspendieron el trabajo.  Expresó su desacuerdo porque no sabe cuánto tiempo tiene para seguir invirtiendo en las vidas de los demás.

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Lo arriba mencionado sucedió hace unos días.  Hace siete años les escribimos la
“carta personal”, o “libro”, Las Lágrimas en el Camino de Mileto.  En el libro mencionamos en varias partes el ejemplo de la vida de este hermano Hahn.

Hoy nuestro deseo, de todo corazón, queremos animarles a ustedes nuestros valorados hermanos.  Sus vidas también son un ejemplo y testimonio como la del hermano Hahn que Dios está usando para impactar y marcar las vidas de otros.  GRACIAS HERMANO DONDE QUIERA QUE ESTÉS.

Lo que haces en tus diferentes responsabilidades es importante, pero también CÓMO lo haces.  Una parte muchas veces no muy bien contemplada en el carácter del obrero es su equilibrio o su estabilidad en su forma de ser como también en sus valores y convicciones.  Conforme van pasando los años esa estabilidad en medio de todo lo de la vida va cobrando más y más valor y peso en el testimonio y ejemplo del obrero.

Damos gracias a Dios por tu vida y tu servicio.  Esperamos que esta breve meditación te haya sido útil.  A continuación — dos párrafos sacados del libro Mileto relacionados con el hermano pastor Hahn y que enfatizan lo que tratamos.   Dios te bendiga.

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Del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto, paginas 108-109:

Ya han pasado 40 años desde que siendo un jovencito conocí a estos hermanos. Desde hace tiempo, los dos hermanos líderes principales ya cedieron lugar a otros, quienes ahora han seguido en el liderazgo de nuestra iglesia. Pero su estilo de vida, su servicio y sus ministerios jamás han disminuido.

Sus manos ya no tienen la misma fuerza que antes. Sus cuerpos ya no tienen la misma resistencia como hace tantos años.  Pero sus vidas no han cambiado. Su preocupación, disponibilidad, voluntad, visión y amor por cada uno de nosotros, y su dedicación para contribuir a toda costa para alcanzar a los perdidos, jamás ha disminuido.  ¡Qué ejemplo!

La pandemia ha servido

La pandemia ha servido para revelar numerosas deficiencias en la sociedad mucho más allá de lo que está directamente relacionado con el virus.  Una de ellas es la integridad familiar.

Para muchos hogares este tiempo de estar “encerrados” ha sido un tiempo edificante, de renovada comunión y conexión entre miembros de la familia.  Para otros ha sido un tiempo insoportable y ha revelado un sinfín de deficiencias y fracturas en la integridad del hogar.  Muchos “hogares cristianos” como también “hogares inconversos” se encuentran azotados en estos días.

Para este mes abril de 2020, queremos animar a los pastores en cuanto a este aspecto relacionado con nuestras iglesias.  Es un asunto que incluye muchas facetas y puede ser aún más complicado ahora debido a factores relacionados con la pandemia, economía, etc.

Esperamos que la siguiente porción del libro Las Lágrimas En El Camino De Mileto puede servir de estímulo para sus ministerios relacionados con la integridad familiar en estos días.  Se trata de manera resumida con la familia, orden en el hogar, el papel del hombre, de la mujer, el matrimonio y la familia.

Que Dios de fortaleza, ánimo, guía, creatividad y sabiduría a cada uno de ustedes obreros de Dios, pastores, misioneros, nuestros amigos y hermanos queridos.  Damos gracias a Dios por sus vidas.

Rick y Eunice

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Aplicando los preceptos bíblicos a la vida en las páginas 353-359 (editado) Las Lágrimas En El Camino De Mileto

Aplicando los preceptos bíblicos a la vida

Recomendaciones en cuanto a la aplicación de estos preceptos bíblicos:

  • Hablando con ustedes, los hombres: Hermanos, ustedes deben ser realmente la cabeza del hogar. “Cabeza” no significa “jefe” o “el que manda”, sino, más bien, el que da dirección, el que alimenta a su familia espiritualmente, el que dirige su familia por el buen camino y establece una disciplina en el hogar; el que suple las necesidades esenciales (no los antojos o libertinaje) de cada uno.

El hombre que no toma la iniciativa para dar dirección espiritual, moral y emocional, además de suplir las necesidades físicas de su hogar, no tendrá ningún ministerio realmente efectivo de largo plazo en ninguna parte. Hermanos, deben ser verdaderamente humildes y buscar la manera de amar bien a sus esposas e hijos. Aunque muchos no fueron criados con este ejemplo, sí pueden aprender a hacerlo con su familia.

Apliquen los principios dados en la Palabra y verán cambios edificantes tanto en el hogar, como en su vida personal.

En cuanto a los hermanos solteros: aunque no tienen esposas e hijos, la integridad en su trato con los demás, su prudencia, su disciplina y su compromiso revelará su carácter para liderazgo.  Acuérdense, uno de nuestros pastores, soltero todo su vida y ahora con casi 85 años, ha sido de gran ejemplo, bendición, ayuda y ánimo para todos.  Aunque las dinámicas de la vida de soltero son diferentes que las de los casados, los principios y fundamentos del carácter son los mismos.

  • Hablando con ustedes, las mujeres: Hermanas, ustedes deben ayudar a sus esposos a encontrar la manera de ser cabeza del hogar. Ustedes deben ser sabias y entender que muchos varones en la actualidad no saben cómo ser hombres verdaderos. Nunca tuvieron ningún modelo de lo que es un amor verdadero de padre. Muchos llevan profundas heridas y cicatrices de abandono, rechazo y de resentimiento, que vienen a raíz de su experiencia como niños. Sin darse cuenta y, a veces, aun sabiéndolo, no encuentran la manera de resolver el pasado, arreglar el presente y organizar el futuro.

A veces la esposa sabe muy bien cómo criticar, pero nunca ha aprendido a ayudar, animar, a apoyar y a motivar. Hermanas, la crítica no les va a ayudar a lograr el mejoramiento del matrimonio y del hogar, pero su apoyo respetuoso sí.

  • Para ambos, cónyuges: No dejen crecer los conflictos. Juntos deben buscar cómo resolverlos. En nuestro matrimonio, Eunice y este servidor, establecimos un fundamento que nos ha sido de mucha ayuda y bendición a lo largo de los años. Los asuntos de hoy deben ser resueltos hoy. Cualquier ofensa, malentendido o desacuerdo debe ser perdonado, aclarado o resuelto el mismo día. No deben dejar que pasen los problemas de un día para otro.

Les recomendamos mucho aplicar este principio en sus matrimonios. Para lograr un arreglo adecuado, aun en los problemas más fuertes, se requiere que el hombre sea humilde y que sepa cuándo y cómo pedir perdón. La mujer debe saber controlar su lengua y pronunciar palabras suaves y sabias. También debe aprender a pedir perdón.

Este principio solamente funcionará si están los dos comprometidos a llevarlo a cabo. ¡Comprométanse ahora mismo con este valor y fundamento!

  • Para ustedes que tienen hijos, no es sabio, ni prudente, ni de ayuda, dejar que sus hijos hagan lo que les dé la gana. Sus hijos merecen mucho más de ustedes. Hay padres que piensan que han hecho lo suficiente con sólo decirles a sus hijos lo que supuestamente deben hacer, o solamente regañarlos, pero no les dan dirección y no los disciplinan. Sus hijos necesitan comprensión, orientación y ayuda para ir dando los pasos para el desarrollo de una relación.

Otra vez, se trata de valores y fundamentos. Los padres deben saber gobernar bien su casa y HACER que sus hijos sean obedientes y respetuosos.

Cuando un joven se fija en la buena figura de una chica, ¡probablemente no está tan interesado en la consideración de otros valores! Aquí es donde los padres deben aportar una perspectiva más amplia y ayudar a los jóvenes. Ustedes, los padres, entienden que si sus jóvenes se unen en una relación, ambos vivirán con mucho más que una buena figura y la ilusión de estar besándose las 24 horas, etc. Los jóvenes necesitan ayuda para orientarse bien en cuanto a los valores y fundamentos que les van a llevar por un camino de bendición y vida. Padres de familia, ayuden a sus hijos.

¡Cuántos fracasos hemos visto!  ¡Allí están los padres llorando, sorprendidos por éstos, después de haber hecho todo lo posible para garantizar la derrota! Los que tienen hijos adolescentes, tienen una oportunidad única en esta etapa de sus vidas para hablarles de lo que viene. ¿Saben dónde están sus hijos cuando salen a pasear?  ¿Realmente saben lo que están haciendo y con quién? ¿Realmente piensan que después de que su hijo conoce a la muchacha tan bonita de la esquina, de repente está sumamente interesado en hacer las tareas de la escuela, cuando antes no hacía nada?  De repente siempre quiere estar haciendo las tareas de la escuela, pero en casa de su nueva amiga. Pero, ¿Por qué después de tanto tiempo haciendo tareas todavía tiene malas calificaciones? ¿Su hijo está enfermo? ¿Por qué sus labios parecen estar tan chupados?

A veces los padres sólo se preocupan por sus hijos cuando ya están en medio de un problema, pero no les ayudan a evitar los problemas. Todo eso lleva a una repetición de cosas lastimosas y evitables con los jóvenes metidos en inmoralidad, embarazos, hijos nacidos de “padres” totalmente irresponsables, etc. Pues no han establecido el fundamento de un matrimonio, un hogar y una plataforma sana para formar a su hijo. Hay mucho que decir sobre los hijos y su desarrollo pero no es el enfoque de nuestro trabajo aquí. Sin embargo, les animamos, hermanos, a estar con sus hijos en cada etapa de su desarrollo y a ayudarles en cada aspecto de sus vidas.

FERMIN

Era casi la medianoche y haciendo mucho frío cuando avanzábamos por cierta calle oscura.  Nuestro equipo ministerial estaba pasando por donde había basura amontonada al lado de la calle.  Enormes ratas y otros bichos pasaban por los desperdicios cuando de pronto se movió lo que parecía ser un solo zapato en la parte superior de los desechos.

Nos detuvimos al ver el movimiento.  Al remover las bolsas de basura, cartones y otros deshechos, de repente aparecieron unos brillantes ojitos.  Sin querer habíamos asustado a un señor que estaba durmiendo en lo que era para él un refugio del frío y un “escondite” debajo de los desperdicios amontonados.

Habíamos interrumpido su “descanso” por lo cual le pedimos disculpas.  Al preguntarle su nombre, nos respondió respetuosamente y con mucha amabilidad: “Fermín, me llamo Fermín”.

Ese mismo día Fermín había salido de una clínica en el centro de la ciudad.  No tuvo dónde ir. Sin familia, ni amigos, y sin dinero se encontró en las peligrosas calles de la ciudad.  Había encontrado refugio en la calle, junto a los indigentes de la zona. Fermín había sufrido un atropello y como consecuencia perdió uno de sus pies.  Pero eso era solamente uno de los retos que Fermín enfrentaba. No olvidaremos pronto los brillantes ojos y el rostro de este ser precioso. Fermín puede servir para representar a muchos de los que encontramos en los diferentes círculos ministeriales.

La noche que encontramos a Fermín, habíamos llevado a varios niños del ministerio CIMA junto con los miembros de las congregaciones a ministrar en las calles del centro de la ciudad.  Nos dividimos en pequeños equipos antes de dirigirnos a la oscuridad. Cada uno llevaba una ofrenda de su propio hogar con que ayudar a algún necesitado. Algunos llevaron una cobija, otros llevaron una bufanda, guantes, una comida o una bebida calientita.

Tuvimos un breve pero agradable encuentro con Fermín.  Unos del equipo buscaban un cartón sobre lo cual pudo recostar su cabeza, otros le ayudaron a reacomodarse con las cobijas limpias que habían traído de sus casas, y otros le sirvieron una comida caliente.  Lo que hicimos esa noche con Fermín y los demás en semejante situación no fue ningún “gran ministerio”. Hubiéramos querido hacer mucho más. Para nosotros fue una oportunidad de recordar como el Salvador se acercó a cada uno de nosotros en nuestra necesidad.  Fue un recordatorio de que debemos vivir siempre agradecidos por la misericordia que Dios nos ha tenido y a la vez compartirla con los demás.

Un día, hace casi 2000 años, Jesús sorprendió a sus discípulos con una charla relacionada con el servicio que aparentemente no llevaba mucha “importancia espiritual”.  En su breve reflexión los hizo entender que a veces con solo el impulso natural de un individuo nacido-de-nuevo de servir a los necesitados a su alrededor uno está sirviendo a Cristo.

(Y entonces preguntarán) “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.” (Mateo 25:37-40)

Escrito por José Barboza

Si desea leer más, le recomendamos revisar el capítulo 3 del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto (páginas 85-98) de lo cual incluimos una pequeña porción aquí a continuación….

Dinámicas de la Iglesia.

Los Dirigentes Sirviendo con la Congregación

“La Zona Norte”

Por varios años, uno de los ministerios pilares de una de nuestras congregaciones en Tijuana, fue el de trabajar con la gente que vive en la calle. Cada viernes nos reuníamos para orar. Nos pusimos de rodillas preparándonos para salir a la famosa “zona roja” o “zona de tolerancia”, también conocida en esta ciudad como “La Zona Norte”. Después de orar, unos se quedaban para hacer otros ministerios, o para seguir orando.

Los que nos íbamos a “La Zona Norte” nos organizábamos en grupos de cuatro. Cada grupo se componía de un “equipo de oración” y un “equipo de trabajo”, dos en cada equipo.

Salíamos a “La Zona Norte” como a las 9:00 de la noche, regresando temprano por la mañana. El trabajo de este ministerio nos llevaba a caminar por las calles, pasando en medio de vendedores de todo tipo de maldad, y alrededor de ellos, borrachos, prostitutas  y atracadores. En medio de la zona donde se ubican los centros nocturnos y una abundancia de hoteles donde se cobra “por hora”, hay niños que se calientan al lado de fogatas prendidas en las orillas de los callejones. Grupos de niños y jóvenes inhalando pegamento y otras sustancias.

Hombres cubiertos de infecciones acostados en la acera, tapándose del frío con un pedazo de cartón. Gente peleando a media calle. Algunos hombres vestidos de mujer, algunas mujeres como si fueran hombres. Drogadictos y alcohólicos andan por las calles buscando conseguir más droga u otro trago.  Nuestros “equipos de oración” siguiendo, a unos cuantos metros detrás, a los “equipos de trabajo”. ¿A quién debemos levantar de la calle esta noche? ¿A quién debemos invitar a nuestro “hogar”? ¿A quién?

El trabajo en equipo lleva al ministerio efectivo y a la edificación

Por varios años este trabajo fue parte importante en el desarrollo del ministerio con los drogadictos y alcohólicos, y también de la misma congregación. Por medio de ese ministerio, entre otros, entretejidos en la dinámica de la vida de la iglesia, los hermanos aprendieron cada día a servir mejor. Drogadictos, alcohólicos y otra gente de “mala fama” fueron llevados a vivir, a aprender y a ser servidos entre nosotros.  Fueron   ministrados   tanto   en  el   pequeño local de la congregación, como también en las    casas de diferentes miembros de la iglesia, quienes tomaron responsabilidad personal por algunos de ellos. Las historias son muchas. Un buen número de ellas son muy tristes pero también hay algunas de ánimo. La parte pertinente para nuestros propósitos aquí, es la parte relacionada a la vida de la iglesia, su propósito, misión y su función.

Toda la congregación trabajaba. Cada hermano participaba sirviendo a los demás de la asamblea, a la comunidad y fuera de ella. La congregación, aun en medio de su propia extrema necesidad, empezó a enviar ofrendas a misioneros que ni siquiera conocía personalmente. Con el pasar de los años, no sólo siguieron enviando ofrendas económicas, sino también ofrendaron de sus propios miembros, enviándoles como representantes misioneros de la congregación a grupos no alcanzados. La historia sería muy larga si fuéramos a contar solamente una pequeña parte de lo que Dios hizo en y por medio de esta pequeña y muy humilde congregación de Grupo México.

No por Obras

Para REFLEXIONES este mes, compartimos con ustedes una carta escrita por nuestro hermano Jorge Quintero de Tijuana, México.  El siguiente relato se trata de una vida siendo impactada.  Una mujer que estaba muriendo está encontrando vida, sentido, futuro y un destino eterno distinto por medio de su entendimiento del significado de la historia de Dios.

     En esta historia vemos de nuevo la importancia de edificar sobre cimientos firmes.  ¡ANIMO con esta breve REFLEXIÓN!

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Me quedé pensando en cuanto a Doña Tere.  Quién sabe por cuánto tiempo había asistido a diferentes iglesias esperando encontrar respuestas para su vida.  Aunque nunca logró entender las enseñanzas en las iglesias evangélicas tradicionales y el propósito de ellas, algunos de los textos bíblicos más repetidos se le quedaron grabados.  Aunque muriendo, débil y en cama, en casi cada historia bíblica que compartimos con ella exclama: “Mira, ¿ven?, que no es por obras, para que nadie se gloríe.”

     Hace no tanto tiempo Doña Tere estaba en otras circunstancias.  Pero un día cayó en cama y después de un procedimiento de exámenes médicos, le informaron que tenía cáncer.  Entonces la hemos estado visitando con más regularidad, ayudándola con sus medicamentos y otras necesidades. En medio de todo, nos dio la oportunidad de compartir con ella la historia bíblica.  Aceptamos la invitación y comenzamos desde el principio de la historia.

     Ha sido toda una aventura para Tere como también para nosotros.  Aunque ella no conoce la historia ni lo que viene en ella, sigue exclamando las palabras: “No por obras.”  En cada relato donde Tere observa que el hombre recibe la gracia de Dios, lo dice, con convicción, ¡“y casi proféticamente! Que el perdón de Dios no se logra con esfuerzos propios…No es por obras, para que nadie se gloríe.”

     Con Doña Tere comenzamos en el principio.  Explicamos sobre Lucifer y los ángeles caídos, la creación, Adán y Eva, y el pecado.  Repasamos con todo cuidado como vino la separación entre el hombre y Dios, y por consecuencia la corrupción sobre este mundo.  Vimos como Dios prometió enviar a un Libertador para reconciliar y restaurar al hombre con su Creador.

     Luego de la explicación de cómo Adán y Eva habían tenido la intención de “hacerse presentables” delante de Dios, pero que no era aceptable y cómo Dios vistió a Adán y Eva con pieles por medio de la muerte de un inocente, Tere se quedó muy pensativa. Nos quedó mirando un momento y luego exclamó:   “Con razón se dice que no es por obras.”

     Más adelante en el relato de Caín y Abel, cuando Dios miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, al parecer Tere estaba captando con más claridad algunos principios fundamentales.  Ella manifestaba que estaba entendiendo que el ser humano solo debería tener fe en Dios, pero fe a la manera de Dios, no a la manera de uno.  Tere reconoció que Caín estaba confiando en sus propias capacidades y obras mientras que Abel tuvo toda su fe y confianza en la promesa de que vendría el Libertador.  Al ver Tere la actitud de Caín, de nuevo levanto su voz y dijo: “No por obras para que nadie se gloríe.”

     Ya hemos pasado bastantes horas con Doña Tere.  Seguimos avanzando en la historia de Dios, y Tere sigue repitiendo estas mismas palabras.  Pero conforme vamos avanzando en la historia, aunque Tere no tiene idea todavía de lo que viene en cuanto a Jesucristo, de una cosa esta convencida — que la gracia, la misericordia y la salvación de Dios no es por obras.  Es increíble que una persona que todavía no haya nacido de nuevo tenga más claridad en cuanto a estos fundamentos del evangelio que muchos en nuestras iglesias que tienen mucho tiempo “en la fe.”

     A través de la historia, incluyendo en el relato de Noé, y más aún en la Pascua, Tere vuelve a lo mismo, y a veces no solo ha repetido las palabras, sino que a veces las ha gritado: “No por obras, no por obras humanas.”  En la historia de la Pascua Tere entendió que una vez más Dios había provisto un sustituto inocente para morir en lugar de la gente y fueron liberados no por obras de ellos sino por obra de Dios.

     Todas estas lecciones y otras muchas más en el relato cronológico están preparando a Doña Tere para que pueda entender en su totalidad el significado de la historia bíblica.  Poco a poco seguimos con ella hasta donde su enfermedad nos permita.  Su cuerpo está siendo consumido por el cáncer.  Mientras tanto, sus ojos están fijados en la historia de Dios y esta cautivada por su mensaje, un mensaje que está quedando cada día más claro para ella.

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Para cualquier interesado que desea profundizar más respecto las dinámicas relacionadas con la enseñanza cronológica de la Biblia, les invitamos a revisar el capítulo 6 del libro LAS LAGRIMAS EN EL CAMINO DE MILETO (Paginas 181-216).  En estas páginas hay numerosas pautas y perspectivas relacionadas con este método dinámico de la enseñanza bíblica. ¡Que Dios los bendiga!

“Úsalos o piérdelos”

Me acuerdo cuando era más joven en el discipulado con nuestros pastores escucharles decir en cuanto a los hermanos en general: “Úsalos o piérdelos”.  La idea que nos estaban comunicando era la de que cada individuo quiere ser útil y cada uno desea contribuir de manera significativa.  Nuestros pastores estaban desafiándonos a pensar no solamente en nuestro propio desarrollo sino en el desarrollo de los demás.  Nos estaban tratando de ayudar a entender uno de los roles más importantes en la responsabilidad del liderazgo y en el discipulado real: ayudar, animar, inspirar, facilitar, apoyar, e impulsar a los demás en sus dones, servicio, y desarrollo. 

Fueron años después que pude apreciar la importancia de todo lo que esto implica.  Los dirigentes, los pastores y los líderes necesitamos aprender a tener disciplina con nuestros pensamientos.  Hay una gran necesidad de mirar mucho más allá de lo superficial.   

Hay pastores que hacen un excelente trabajo organizando los cultos, sus enseñanzas, los programas, etc.  Hay otros que van más allá todavía y buscan intencionalmente conectarse personalmente con los hermanos antes y/o después de los cultos, saludarlos, y animarlos.  Y hay todavía algunos que sobresalen más aun en su preocupación por la gente y en su servicio hacia los demás.   

Pero cuando tomamos en cuenta los ejemplos de liderazgo que tenemos en las Escrituras, especialmente de nuestro hermano Pablo, es un misterio la escasez de líderes que encontramos hoy en día que realmente dan importancia a los hermanos, que ven la importancia de sus vidas y la importancia de su función en el Cuerpo para que la iglesia pueda ser de verdad iglesia.  Son escasos los pastores que trabajan intencionalmente en buscar cómo ayudar y apoyar a los miembros de sus congregaciones a desarrollarse en sus dones y en sus propios ministerios.  ¡Y el resultado es que en muchos casos, después de un tiempo, los hermanos que no se sientan útiles, apreciados, necesitados o valorados se van en busca de donde sus vidas y servicio pueden recibir un mejor uso! ¡Pastores — Úsalos, o piérdelos! 

Unas preguntas que nos pueden ayudar en este tema:
1)    ¿Cada miembro de su congregación se siente útil?  Como líder o pastor, ¿estás invirtiendo tiempo con cada hermano para ayudarlo a seguir desarrollándose?
 
2)    ¿Hay ministerios desatendidos en la congregación donde unos podrían aplicar sus dones y talentos para edificación de los demás?  (Ejemplos: El tablero de las comunicaciones de los misioneros, información y promoción misionera.  Un equipo dedicado a recibir a los hermanos antes de las reuniones y ver cómo están de verdad, y quizás orar con y por ellos.  Individuos que ayudan a los hermanos participar y compartir en los tiempos abiertos.  Hermanos encargados con la responsabilidad de buscar necesidades y solucionarlas.  Quiénes toman nota de cualquier persona que faltó en una reunión de la familia (congregación) y quiénes irán para ver si está enfermo o si tiene algún problema, etc.  Quién en la reunión dominical está al tanto de la situación y necesidades en el campo misionero y de los otros ministerios de la iglesia para dirigir a la congregación a orar en grupitos durante la reunión).  ¡Éstas son algunas ideas, pero hay muchas más! 

3)  Hermanos pastores, ¿ustedes están al tanto de los dones de cada miembro de su congregación?  ¿Están siendo proactivos para ayudar a cada uno tener oportunidades, apoyo, ánimo y acompañamiento en su desarrollo?   

4)  ¿Cómo se sienten los miembros de la asamblea?  ¿Se sienten útiles, necesarios, apreciados, valorados e importantes en la función de la congregación? 

Nuestros queridos hermanos, una observación relacionada e importante:  a veces el dar “reconocimientos” sirve para bien para animar e impulsar a algunos, pero a veces puede servir para despertar el orgullo y la vanidad.  Hay que tener cuidado con estos asuntos.  Sin embargo hay algo parecido al “reconocimiento” que es necesario muchas veces, y si no es necesario, de todas maneras sirve para ayudar y edificar.  Eso es la afirmación.  La afirmación nos puede ayudar a ver dónde y cómo mejorar, o para tener otra perspectiva objetiva con respecto a nuestros esfuerzos.   Los pastores deben ser los primeros en compartir afirmación con cada miembro de sus congregaciones.

 Hay una muy breve porción del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto que deseamos incluir con esta REFLEXIÓN.  Nuestro hermano Pablo siempre andaba contemplando cómo edificar a los demás. 

Eso lo vemos en el capítulo 4 de Filipenses donde vemos que hasta en las ayudas que recibió Pablo, buscaba como convertir todo en edificación para los demás. 

¡Qué Dios nos ayude a cada uno de nosotros a madurar aún más en el discipulado integral en este nuevo año 2020!  Dios los bendiga.   Rick y Eunice
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Sacado del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto, páginas 55-56 de la carta a nuestros queridos amigos, USTEDES!!!———————————————————————— 

Apreciado hermano o hermana, queremos que esta “carta” te sea de mucho ánimo para confiar, cada día más, en la Palabra y así evitar los pantanos donde tantos han terminado y perdido todo, enredándose en el egoísmo, el orgullo, en el institucionalismo y en la religiosidad. 

Nuestro hermano Pablo, al meditar sobre la iglesia de Filipos, pensaba en su deseo de que cada uno de los hermanos tuviera cada día más en su cuenta eterna.  En Filipenses 4:17, Pablo expresó este deseo: “….lo que quiero es que ustedes lleguen a tener más en su cuenta delante de Dios”. Este deseo que tuvo Pablo por los Filipenses es el mismo deseo que Eunice y yo tenemos por todos y cada uno de ustedes. 

Queremos que sus vidas sean eternamente bendecidas. Queremos que su amor por los demás y por las iglesias siga creciendo. Queremos que lleguen a preocuparse cada día más por los perdidos, y por el bienestar de los hermanos, y por la buena función de cada iglesia. Queremos que sus lágrimas reflejen la misma madurez, entrega, valentía y amor que las de Pablo. 

Las lágrimas derramadas al lado del mar Mediterráneo son las mismas que siguen corriendo hoy  día  en  diferentes   partes  del mundo.  Lágrimas que conllevan un anhelo espiritual eterno, un amor, y  una esperanza profunda. Cuídense para que no sean desviados de la verdad. Conozcan mejor al Señor Jesucristo y crezcan en Su gracia y amor. ¡ÁNIMO!

Retomando su Norte

En todo ministerio espiritual genuino es esencial que los obreros estén conscientes de la condición y necesidad espiritual de su gente, y también de sus propias vidas

Ayer un hermano, me compartió sobre una situación que le dejó con el corazón partido.  Este individuo es el director de un ministerio internacional, el cual está tratando con una situación difícil y vergonzosa.  Varios hermanos en la iglesia y el ministerio “perdieron su norte” en cuanto a sus valores y propósitos.  Lo que empezó siendo un servicio genuino entre hermanos terminó en un “huerto de espinos” (Mateo 13:22).  Hubo un desvío de principios, fundamentos y valores eternos y lo que llenó el vacío fue la vanidad y mundanalidad.  Con profunda tristeza mi amigo me dijo que al discernir la condición espiritual de estos hermanos ya era muy tarde.  Se habían cerrado a escuchar consejo y dirección de los demás, habían perdido su norte.

Durante estos días he estado meditando en el capítulo 6 de Mateo; este trata principalmente con el asunto de “dónde está nuestro corazón”.  Una parte habla específicamente sobre las perspectivas en cuanto a lo material.  La mayordomía es sumamente importante en todo, pero hay una gran diferencia entre la buena administración y el afán.  Debemos discernir la condición y la necesidad espiritual en los que nos rodean y en nosotros; si hay algo fuera de orden entonces debemos retomar nuestro norte.  En la última parte del capítulo 6 de Mateo, Jesús nos deja con una exhortación: buscar primero el reino de Dios y Su justicia, y todo lo demás, (las demás cosas que necesitamos, serán añadidas).

No podemos profundizar demasiado en este pasaje y en todas sus implicaciones (Mateo 6:33), tampoco hay necesidad de hacerlo.  El capítulo 6, trata principalmente con la cuestión de “dónde está nuestro corazón”.  Este se relaciona con la condición espiritual del hombre.  Si las cosas no están alineadas con los propósitos eternos del Director Celestial, entonces debemos retomar nuestro norte.  El buscar primeramente el reino de Dios implica esfuerzo, atención, enfoque, valor, importancia, dirección, prioridad y más, ¡incluyendo la gratitud por lo provisto!

Seguimos viviendo en este mundo y con responsabilidades en el, pero debemos buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia.  Hay una promesa para el que lo hace.  Es demasiado fácil perdernos “entre los espinos” y ser ahogados por las muchas preocupaciones y afanes.  Si el hombre de Dios se enreda en esas cosas, bien puede seguir aprendiendo de la Palabra intelectualmente, creciendo y eso, pero su condición espiritual tendrá consecuencias.  El mensaje de Dios se quedará ahogado y no lo dejará dar fruto en su vida.  El único remedio es volver a las sombras del altar de Romanos 12:1-2 y retomar su norte eterno.

Queridos amigos y hermanos, lo que me compartió mi amigo me hizo sentir la tristeza que estaba cargando. Ustedes que son líderes, pastores, o responsables en algún ministerio han visto cosas parecidas.

Damos gracias a Dios por sus vidas nuestros queridos hermanos y por los buenos ministerios que están llevando a cabo.  Por medio de esta reflexión queremos animarles a evaluar la condición y necesidad espiritual de su gente, y también de su propia vida.

La siguiente porción sacada del libro Las Lágrimas en el Camino de Mileto se relaciona con el mismo tema cuando hay situaciones en la iglesia o hasta en el liderazgo.

Dios los bendiga.  Son apreciados y valorados.

Rick y Eunice Johnson

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Las Lágrimas en el Camino de Mileto, páginas 340-342:

La semilla sembrada entre los espinos

Este puede ser un problema para cualquier hermano en la congregación. No es fácil tratar con las perspectivas relacionadas al materialismo. Podemos aprender mucho de los textos ya mencionados de Mateo capítulo 13 en cuanto a la semilla sembrada entre los espinos. En la parábola del sembrador de este mismo capítulo, se darán cuenta de que de las primeras tres tierras mencionadas (en el camino duro, entre las piedras, y entre los espinos), no produjeron ninguna cosecha. En las primeras dos tierras ni siquiera creció la semilla. La semilla sembrada entre los espinos es la única semilla que brotó y siguió creciendo, pero sin dar ningún fruto.

Mediten en esta situación, pues cuando encontramos hermanos en medio de la congregación, enredados y ahogados por estos “espinos”, hay dos problemas.  El primero es el problema personal del hermano enredado en un sistema de valores que no le trae ninguna bendición real. El segundo es que los valores relacionados a sus preocupaciones exageradas en cuanto a los negocios de este mundo y su amor por las riquezas, afectarán de manera negativa a los demás. Hermanos, si llegan a tener una persona de éstas en el liderazgo de la congregación, entonces tendrán un problema adicional.  Ya que en el seno del mismo liderazgo, el mensaje quedará ahogado y eso no dejará dar fruto en ellos.

El “liderazgo” de cualquier hermano materialista, o que se enfoca y se preocupa demasiado por estas cosas, es un “liderazgo” desaprobado delante de Dios e inútil. Sus intereses no estarán en el bien de los demás, quizás tampoco en el bien de su propia familia, sino en la ilusión de lo material. Ser responsable y buen mayordomo es una cosa, ser consumido por lo material es otra.

Hemos visto hermanos inmaduros que proclaman orgullosamente que son responsables. Hacen todo lo posible “para ser responsables y suplir para sus familias”. Sus hijos andan bien vestidos. La familia tiene siempre más y más comodidad, cosas nuevas, ropa nueva, etc. Todo parece tan bonito por fuera. Pero hemos trabajado con sus hijos. Jóvenes amargados, decepcionados y resentidos. Sus papás les han dado todo lo material, pero no les han dado amor, ejemplo, dirección y buena instrucción.

Hermanos, hay mucho detrás de las apariencias. Ser responsable y buen mayordomo es una cosa, ser consumido por lo material es otra. El padre que no puede distinguir entre la provisión material y la provisión emocional, espiritual y moral es un padre que necesita urgentemente una buena orientación.

Cuando un hermano con este tipo de conducta lo introduce al interior del liderazgo de la iglesia, terminará por afectar a todos.  Si en el liderazgo hay hermanos materialistas, el resultado será una carga pesada sobre la iglesia, y como un parásito, infectará y debilitará a toda la congregación.